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Tout sommes Paris

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He tardado un par de días en escribir esta entrada porque necesitaba digerir todo lo ocurrido y no caer en el post fácil de condolencias y demás.

Al llegar del trabajo, porque ahora tengo trabajo, pero eso ya os lo contaré otro día, me puse super agobiada a editar el programa de radio cuando Suvil, mi chico, me dice con la cara descompuesta “ha habido un atentado muy grave en Francia”, debo reconocer que le miré con cara de circunstancia y, pensé “otro más! luego lo miro que ahora tengo que terminar esto”, pero claro…ya he comentado alguna vez que él es de origen francés, y que, menos su madre, toda su familia vive en el país galo; evidentemente él vivía el titular de forma distinta a como lo vivía yo, que además, en aquel momento, estaba enfrascada en mi burbuja de edición audiovisual.

Cada cierto tiempo me iba diciendo “hay rehenes” , “ha sido en un concierto”, “han evacuado a Hollande de un partido” y tocó la tecla comentando: “ochenta muertos, hay ochenta muertos!!!”

¿Perdona?, ¿cómo que hay ochenta muertos?

Y si, los hubo…evidentemente, lo primero es preocuparse por la familia que vive allí. Gracias a Dios todos bien. Y acto seguido estar pendientes de Twitter, de France5 eninternet y de cualquier medio de comunicación que nos diera información sobre lo ocurrido.

Pero algo estaba claro desde el principio: los ataques habían tenido que ver con Estado Islámico. Entonces otro pensamiento más me vino a la mente.

Ahora sí que nadie acogerá a los refugiados

Francia es un país con mucha población islámica y la convivencia es complicada independientemente del terrorismo. Además, por desgracia, las crisis no ayudan y el pueblo empieza a quejarse cuando ven cómo al extranjero se le ayuda más que al oriundo del país. Y eso empieza a pasar también en España.

Cuando a todos nos va bien, cuando hay dinero y trabajo, no nos importan las ayudas y subvenciones que se dan a inmigrantes, refugiados y demás; no nos extrañamos de que tengan más fácil meter al niño en la guardería, o conseguir una plaza de comedor infantil, tampoco nos quejamos de que les resulte extremadamente fácil vivir sin dar un palo al agua, porque suponen una minoría sobre el resto de la población; y sobre todo, porque ese resto, dispone de dinero y trabajo para poder vivir y pagar las guarderías.

Pero ¿qué pasa cuando el trabajo se acaba, y no hay planificadas ayudas para la población local? Pues que nos encontramos con la situación que tenemos ahora, en la que es más fácil vivir si formas parte de alguna de esas minorías que si eres un ciudadano normal y corriente, porque para ti no hay ayudas programadas.

Y de eso, por mucho que le pese a la mayoría, los beneficiarios de las ayudas no tienen la culpa.

Os pongo un ejemplo real, y en otro ámbito que puede ilustrar la reflexión. Todos estamos de acuerdo con la integración de los minusválidos en el entorno laboral, no creo que nadie sea tan mala persona como para pensar que los minusválidos no tienen derecho a trabajar y que tienen que pudrirse en sus casas; por eso, en su momento se instauró un beneficio fiscal a las empresas que contrataran personal con un mínimo del 33% de minusvalía, y a todos nos parecía perfecto.

¿Qué ocurre en plena crisis, cuando las empresas no tienen dinero para contratar personal y la liquidez baja? Pues que empiezan a aparecer ofertas de trabajo en las que directamente buscan personal con un 33% de minusvalía. Y eso es un despropósito, porque no se puede permitir que se haga un abuso de una medida solidaria con una minoría.

Una excompañera de trabajo, que cuenta con ese grado de minusvalía no ha pasado más de tres meses en el paro, desde que nos despidieron hace unos cinco años ¿resulta entonces que ella es más válida que yo por el simple hecho de ser minusválida? No. Simplemente se hace un mal uso y un abuso de estas ayudas, y las instituciones miran hacia otro lado. Además de no ser políticamente correcto el hecho de quitar este tipo de beneficios fiscales, justo en el momento en el que todos necesitamos más ayudas.

Pero desde luego los minusválidos no tienen la culpa. Al igual que no la tienen los inmigrantes ni mucho menos los refugiados.

Ayer mirando Twitter, vi que yo no fui la única en acordarme de los refugiados ante los atentados de París, y que uno de los youtubers que más me gustan hacía esta reflexión.

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Y me pregunté ¿qué pasaría si ahora, por desgracia, empezara a haber muchos más atentados en Francia y los franceses empezaran a venir a España o a cualquier otro país?¿Y si eso mismo ocurriera en Hungría y fueran ellos los que necesitaran asilo? ¿Reaccionaríamos de forma distinta?

Otra cosa que se suele escuchar es “son hijos de inmigrantes” pero yo me pregunto ¿dónde ponemos el límite para considerar a alguien Francés de verdad o Español de verdad?¿Cuántas generaciones hacen falta? Mi padre es canario,  mi madre malagueña, y yo nací en Málaga, ¿quiere eso decir que no soy malagueña de verdad porque mi padre no nació aquí?¿debería tener menos derechos que alguien cuya familia lleva instalada en Málaga varias generaciones?

No lo creo.

Simplemente considero que el tema de la integración es algo complicado, no se puede integrar a las minorías creando gethos y “respetando” sus todas sus costumbres; me explico, la capa española estuvo mucho tiempo prohibida durante el siglo XIX (creo recordar) por el aumento de la criminalidad, y es una prenda española ¿por qué no puede estar prohibido el uso del burka en nuestro país? No es que te encuentres mujeres con burka a todas horas por la calle, yo he hecho sólo me he encontrado a dos, en los treinta y seis años que tengo, pero me hicieron reflexionar sobre ese punto.

Hay que luchar por una integración real. La religión debe quedar de puertas para adentro de las casas y educar a la gente que viene de fuera para que puedan sentirse y ser uno más, y eso, aunque les pese, no se puede hacer detrás de un burka. Ese punto limaría las diferencias entre “nacionales” y “extranjeros”, aunque también es verdad que daría más excusas a grupos como ISIS para hacer nuevos ataques, porque supondría por parte de occidente la “destrucción” del modo de vida islámico.

También acusamos al pueblo árabe de no actuar contundentemente contra los atentados de ISIS, pero estoy segura de que existe un factor miedo que nosotros no llegamos a entender ni por asomo. ¿Cuántas veces se dijo eso mismo del pueblo vasco? ¿cuántas veces oímos en el pasado “todos los vacos son etarras”, o “los vascos no condenan el terrorismo de ETA”?, y ETA no era ni la mitad de cruel y salvaje que son los terroristas de ISIS. ¿Cuántas mujeres no denuncian los malos tratos? El miedo es un arma poderosa y quién no se siente bajo la amenaza del miedo no puede llegar a entender su poder.

De cualquier modo, es un tema complicado, difícil de entender y en el que hay que posicionarse en más de un punto de vista para tener una visión global.

Los atentados de París me han tocado de cerca, porque gran parte de mi familia política vive en Francia, pero también pienso en los refugiados de Siria y espero de corazón que los franceses no tengan que abandonar sus casas en busca de asilo.

Foto: http://enuntita.blogspot.com.es/2015/11/todossomosparis.html

Outconsumer: https://twitter.com/Outconsumer

Maltrato al Teleoperador

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Si existe una profesión en la que se maltrata indiscriminada y gratuitamente al trabajador, esa es, sin duda, el telemarketing. Sin embargo, hasta que no escalas un par de puestos dentro de la organización no llegas a entender algunos de estos comportamientos; y otros, aún así, continúan siendo un misterio.

Dentro de este gremio existen básicamente dos tipos de empresas: las serias y las de “chichinabo” (por llamarlas de alguna forma), y empezaré por estas últimas, ya que son las más fáciles de definir y en las que el modus operandi es también más simple.

Cualquiera puede montar un call center a día de hoy, es tan sencillo como buscar un producto para vender, contratar un par de móviles con tarifa plana de llamadas y disponer de una base de datos a los que llamar ¿Que no tienes base de datos? pues no pasa nada, siempre puedes utilizar la Infobel y si no quieres usar esa base de datos no pasa nada las teleoperadoras te crearán una propia con el sistema que utilizan en muchísimas empresas de venta de bonos de hotel, por no decir en todas:

Cada teleoperadora realiza un listado con quince personas de su agenda personal a las que llamará para contarles que ha empezado a trabajar informando de unos bonos de hotel fantásticos, e intentará colocarles un paquete a sus familiares y amigos. Si consigue vender alguno le cuenta al comprador que por facilitarle cierto número de contactos de su agenda se llevará dos noches más de regalo. Todo esto por supuesto edulcorado con frases del tipo “Sólo les voy a contar la promoción, sin compromiso”, “Es para poder seguir trabajando”, “es que me he quedado sin números a los que llamar”… y perlas por el estilo.

Gracias a argucias como esta he llegado a sacarle cuarenta números de teléfono a algunas personas. Et voilá! El call center de chichinabo ya tiene base de datos!

Con este sencillo sistema he vendido cursos de formación, almohadas, bonos de hotel, sartenes, e incluso el libro “La Cenicienta de Ambiciones” de Belén Esteban…Y no! No es broma por mucho que suene a chiste!

cenicientaFoto: tresvender.es

 El día que empecé a vender el libro en cuestión llegué a casa llorando…Pero en fin… A lo que iba! Montar este tipo de empresa se basa en unos sencillos principios:

– Ganar dinero

– Engañar al cliente

– Abusar del trabajador

Si sigues estos tres puntos tu empresa será exitosa y terminarás llevando un BMW o un Mercedes, y por supuesto si marcas unos objetivos inalcanzables para cobrar incentivos ya la ecuación es perfecta.

En este tipo de empresas la rotación de personal es constante, ya que suelen cambiar de trabajadores antes de que se quemen. Porque, ni que decir tiene, que es imposible pasar más de dos días sin estar achicharrado. Además no son pocos los sitios en los que ni siquiera se trabaja con cascos, sino que tienes que hablar y escribir mientras sostienes el teléfono pegado a la oreja con el hombro. Ya te puedes imaginar el dolor de cervicales con el que llegas a casa.

Por ejemplo, te puedo contar, que en el sitio donde vendía almohadas nos exigían ocho ventas diarias. Y cuando digo exigir quiero decir exigir! Si no hacías ocho ventas diarias no te ibas a casa, aquello llegaba a rozar el secuestro! Mi jornada de trabajo era de cuatro de la tarde a nueve de la noche; y si a esa hora no estaban listas tus ocho ventas pues tenías que quedarte a echar horas extra no remuneradas, of course!

¿Qué pasaba entonces? pues que las nuevas nos quedábamos sin rechistar, hasta que descubrías alguna artimaña para poder largarte; la que yo desarrollé era muy sencilla: me inventaba las ventas y enviaba los comerciales a cualquier dirección al azar con la almohada. Al principio tenía remordimientos, pero luego me hacía gracia pensar en la situación que se daría al día siguiente entre el comercial intentando cobrar veinte euros por algo que la señora no había pedido y la señora que no entendería nada.

Sin duda la conversación terminaría con un “malditas teleoperadoras que nos hacen perder el tiempo” y ahí quedaría la historia. Pero yo me salvaba de hacer horas extra sin cobrarlas y conseguía un sueldo a fin de mes con el que pagar mi hipoteca. De todas formas, ninguna de las ocho chicas que entramos juntas en aquel trabajo superamos el mes de prueba. Y nos cambiaron por otras ocho que deben seguir vendiendo ocho almohadas al día…

Además en aquel lugar nos hacían entregar el móvil al comienzo de la jornada. Es increíble lo borregos que podemos llegar a ser! Nadie se quejaba por aquello y dejaban el teléfono sobre la mesa de la coordinadora si rechistar. Aquí también desarrollé una argucia para evitar dejar el mío: busqué uno antiquísimo que tenía en casa y le dejaba ese sobre la mesa mientras tenía el de verdad en el bolso. Una compañera que usaba un Iphone cierto día se rió de mí en el descanso por tener aquel móvil tan antiguo a lo que le contesté: “Si tuvieras que dejar la cartera con 500€ todos los días sobre la mesa de la coordinadora ¿lo harías? porque eso es lo que estás haciendo al dejarle el Iphone” La verdad es que la cara que puso fue un poema pero continuó dejándolo.

En fin… Como en el “Rey León” la historia de los call center de chichinabo es un ciclo sin fin…

Anécdotas como estas tengo miles. Pero ahora le toca el turno a las otras empresas: las serias.

En estas organizaciones todo, absolutamente todo está cuantificado. Para empezar los teleoperadores suelen tener un número asignado, trabajan pendientes del reloj y de sus tiempos cual si fueran la Espada de Damocles. A veces está todo tan cuantificado que se dan circunstancias que rozan el absurdo, aunque como decía más arriba cuando promocionas un poco dentro de la empresa llegas a comprender algunos comportamientos.

Tal y como conté en otra entrada, cuando trabajé para Movistar de  teleoperadora me dieron una charla de quince minutos para explicarme que tenía que recuperar dos minutos de tiempo que perdí en el baño. En aquel momento, y ahora, me pareció ridículo. Pero posteriormente, cuando fui supervisora de la campaña de Cita Previa de la Agencia Tribuaria entendí el motivo:

Muchas empresas contratan los servicios de atención telefónica por minutos, y eso hace que se deban controlar los tiempos de los agentes minuciosamente. Dos minutos que se retrase un teleoperador en ir al baño no parece mucho, pero si tienes trescientos teleoperadores y cada uno de ellos se retrasa dos minutos cada día en el baño  al final de mes te han faltado más de 200 horas de atención telefónica que no has cumplido con tu cliente. Y ese es el motivo REAL por el cual se controlan tanto los tiempos en telemarketing.

Otro modelo de contratación puede ser por nivel de atención. Esto se da, sobre todo, en aquellos servicios a los que llamamos y comunican continuamente. Esos servicios suelen cerrar el contrato de atención telefónica por porcentajes de atención máximos.

Aquí podré un ejemplo para que se entienda mejor. Vamos a suponer que yo tengo un campo con melones que necesito recoger y te contrato para que recojas el 90% de los melones, yo sólo te voy a pagar el coste de recoger ese porcentaje, y si en lugar del 90% te encargas del 100% no voy a pagarte más ¿Qué sucede entonces? Pues que cuando llegues a esa cifra te largarás a casa y dejarás el resto de los melones en el campo. Pasando el ejemplo a la situación real, en el momento en que se atiendan el 91% por de las llamadas el call center está “perdiendo dinero” porque atiende más llamadas de las que aparecen en el contrato así que se despide a personal para ajustarnos al acuerdo.

Todo este tipo de cosas hace que en el sector exista una temporalidad enorme, una rotación del personal tremenda y un maltrato al teleoperador inhumano. Pero no te equivoques, no es cosa de la crisis. El telemarketing ha sido, y será, siempre así. Yo siempre tengo la sensación de que, quién nunca ha trabajado en este mundillo, al pensar en una teleoperadora se acuerdan de aquella secretaria de “Desafío Total” que se pintaba las uñas. Pues la realidad es totalmente opuesta.

En telemarketing los trabajadores tienen que pedir permiso para ir al baño, en algunos sitios tienen que apuntarse en una lista, según la campaña para la que trabajen salen a descansar con un cronómetro, y están obligados a cerrar cierto número de ventas diarias bajo amenaza de despido. Por supuesto olvídate de encontrar un trabajo de teleoperador a jornada completa y te repito que no es por la crisis!

Este sector ha sido siempre así. Existe la falsa creencia de que una teleoperadora deja de ser productiva a partir de la cuarta hora de trabajo, porque está cansada…

Vamos a ver…

Nadie puede vivir con un sueldo de 400€ (que es lo que cobras por media jornada en telemarketing), así que no son pocas las teleoperadoras que trabajan en un call center por la mañana y en otro por la tarde ¿prefieres que llegue cansada después de haber estado vendiendo otra cosa por la mañana antes que contratarla ocho horas y que las primeras cuatro te las haya dedicado a ti?

Pues si!

No he conseguido nunca que entiendan mi punto de vista en cuanto a la duración de la jornada. Parece una máxima a cumplir por todos los empresarios del sector: “No contratarás a nadie por más de seis horas al día”

Por desgracia, gran parte de mi vida laboral se la he dedicado a esta profesión, y cada día parece que me pesa más y más… Pero me pesa en todos los escalones de la pirámide, tanto cuando debo estar al teléfono como cuando mi labor ha sido reclamar los dos minutos perdidos en el baño o despedir gente por haber superado los máximos de atención.

Creo firmemente que si se diera un trato más humano al trabajador también mejoraría la atención al cliente, se fidelizaría al empleado y se acabaría con la lacra que supone el absentismo para este mercado, que ronda sobre el diez por ciento estructural.

Pero ¿sabes qué? que a los primeros, los de chichinabo,  sólo les importa vender dando igual cómo. Y a los segundos sólo les importan los números y no la calidad.

Mientras esto siga así continuaremos recibiendo llamadas a las diez de la noche para colocarnos cosas que no necesitamos y nos será imposible contactar con un servicio de atención al cliente medianamente decente.

Sobre mi derecho a decidir

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Para empezar, debo reconocer que desde un principio me propuse no opinar al respecto de la modificación de la ley del aborto, pero finalmente me encuentro tan bombardeada que sino opino exploto. Sobre todo porque me parece que, para variar, somos unos extremistas, somos el país del blanco o el negro, cuando en realidad existen una gran cantidad de grises que quizá sean lo más apropiado. Así que todo, o la gran mayoría, de lo que he leído en Internet sobre el tema son opiniones llevadas al más difícil todavía: aborto libre sin límite o bien prohibición total y vuelta de los viajes a Londres o a Portugal, que sería la versión más hipster y actualizada, para quitarse el bombo de encima.

Un dato innegable es que toda aquella mujer que desee abortar, y lo desee más que nada va a hacerlo. Ya sea mediante el método del viaje a otros países o mediante el rudimentario método del perejil ¿cuál es el problema entonces? pues que, aunque no lo diga el link que os he copiado, el perejil puede producir hemorragias, de hecho una compañera de la fábrica donde trabajaba mi madre de adolescente lo hizo en los baños, para que no la pillaran sus padres en casa y tuvo una hemorragia tremenda allí mismo. No sé cómo terminó la historia, la verdad, pero lo que sí sé es que desde luego es inaceptable el hecho de que en estas fechas, y en la Europa del Bienestar una mujer sufra una hemorragia en el baño de su trabajo por practicarse un aborto con perejil, con una aguja de ganchillo o cualquier otro método casero, que “haberlos haylos” , y eso no lo puede discutir nadie.

Por tanto, una vez sentada esta base, incluso desde el prisma más facha ¿es mejor perder a una persona o a dos?,¿o es que la única respuesta posible a esta pregunta es el paternalista, y ya bien conocido “porque yo lo digo”?, y es que parece que nos gusta demasiado poner, con perdón, los cojones sobre la mesa, y siempre hay que hacer, decir o sentir lo que manden “los santos cojones” de otro; pero ahora parece que las cosas ya no se hacen, o no queremos hacerlas por cojones y se alzan muchas personas dándole voz también a los coños, que después de todo son ellos los que paren y, por muy modernos que seamos, son ellos los que tienen que asumir al futuro bebé como una realidad ineludible y perpetua en su vida.

Dicho todo esto doy la impresión de ser una firme defensora del aborto ¿a qué si? Pues no, no estoy a favor del aborto señores, pero considero que mi realidad, mi vida y mis valores no son universales y por tanto hay que ser consecuentes y adaptar las leyes para cubrir una demanda social real. Personalmente no me gustaba la ley anterior y no me gusta la ley actual, porque no me gusta que haya que buscar una trituradora, si han leído bien, para poder deshacernos de los huesos de un feto ya formado, ni me gusta que mujeres mueran desangradas por hacer barbaridades en la intimidad de su baño. Creo que soy una persona consecuente al decir que ambas leyes necesitaban una reforma que se adaptara a la realidad y pienso que mucha gente estará de acuerdo conmigo.

Es necesaria una buena educación sexual, esa que muchas veces se niega a los niños por dogmas de fe o ideologías diversas, y siempre digo lo mismo; en este campo un embarazo es el menor de los males, pero si no se educa a los jóvenes de forma responsable con respecto al sexo, éste se convertirá para ellos en un deporte de riesgo.

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Foto: http://infraweb.creatuforo.com/fotografias-impactantes-para-tomar-conciencia-18-tema736.html

Contraer el SIDA, aunque ya casi se ha convertido en una enfermedad crónica más que mortal, no es ninguna tontería, ni las enfermedades de transmisión sexual no son un mal menor, y además sepan ustedes que la abstinencia no es una opción, por mucho que les guste a algunos. Sería bueno contar con una asignatura, o parte de alguna, que incluya salud sexual en los centros educativos y que sea obligatoria, si repito OBLIGATORIA, aquí los sectores más fachas se nos echarían encima, e ineludiblemente lo compararían con la religión “¿Si la religión no es obligatoria cómo lo va a ser una asignatura de contenido sexual?” dirían. Pues muy fácil, usted reza en su casa, su iglesia o en su templo y eso no compromete a nadie, pero su hijo puede terminar en la cama con algún familiar mío, y créame, en esa situación, lo deseable es que ambos usen métodos anticonceptivos y tengan los pies sobre la tierra; hablamos de educación en salud sexual, no de juntarse a ver películas porno en el instituto. Con una buena educación sexual nos quitaríamos de encima gran cantidad de embarazos no deseados, que a nadie se le escapa que muchos de estos tienen lugar durante la adolescencia ¿verdad?

Pero basta con leer las instrucciones de cualquier método anticonceptivo para darnos cuenta de que también fallan, según el prospecto de mi píldora sólo dan un 99% de eficacia así que, si las cuentas no me fallan cada vez me acerco más peligrosamente al número cien y tocará embarazo… Bromas aparte, fallan, y también es algo contra lo que no se puede hacer nada, así que sin comerlo ni beberlo podemos encontrarnos también ante un embarazo no deseado habiendo tomado todas las precauciones del mundo, ¿qué hacer entonces? pues lo lógico es poder tener opciones:

Opción a seguir adelante y conseguir ayudas, ya que ninguna mujer debería abortar por el simple motivo de no poder sacar adelante a sus hijos, tendríamos que disponer de un sistema que permita que la vida prevalezca sobre el dinero; opción a abortar dentro de unos plazos lógicos y dentro de la seguridad de una clínica y un sistema médico adecuados; y opción ¿por qué no? a dar a tu hijo en adopción, ¿acaso no existirán mujeres que estén contra el aborto pero no quieran ser madres? quizá esas mujeres serían la respuesta a muchas otras que tienen que tramitar adopciones internacionales, ante la falta de un plan nacional de adopciones; pero es que volvemos a lo mismo, o no se dan niños en adopción o directamente los robamos a sus madres.

Yo personalmente no abortaría, salvo en caso de malformación o que estuviera mi vida en peligro. Pero eso es lo que YO haría, no quiere decir que todas las mujeres del país tengan que hacer lo mismo que yo, ni miraré mal a mi vecina porque me diga que ha abortado, cada cual debe tener la opción de decidir qué hacer y hacerlo de forma segura, lógica y ética. ¿Mis motivos? bueno, considero que nadie sabe realmente cuándo una persona comienza a serlo, y ante la duda siempre he dicho, y sigo diciendo, que prefiero dar un hijo en adopción a otra familia que lo quiera y lo saque adelante a matarlo; porque para mí sí que es un asesinato. Pero es MI visión y quizá esté equivocada; aún así respeto, como dije al principio, que mis valores y mi realidad no son los mismos que los de mi vecina; quizá ella considere que un cigoto no es una persona y sí que lo es un feto de cuatro meses pero ¿quién tiene razón? a día de hoy nadie, y cada uno se posiciona según su propia moral le dicte, el día que tengamos una respuesta a este dilema quizá estas decisiones sean más fáciles de tomar, pero a día de hoy nadie sabe a ciencia cierta qué es eso que nos hace humanos ni desde cuándo lo tenemos; y quién diga lo contrario miente, quien dé cualquier opinión al respecto no está haciendo más que eso: dar su opinión, y ésta es tan válida como la tuya, la mía o la de mi vecina.

No tenemos que pensar igual, pero desde luego todos debemos tener las mismas garantías, y hay que proteger la salud de muchas mujeres desesperadas que pueden llegar a cometer verdaderas atrocidades por salir de una situación que les arruinará la vida. Tenemos que dar cobertura a muchas madres que quieren serlo pero tristemente por su situación económica no pueden. Tenemos que crear un plan de adopciones nacional que funcione correctamente. Tenemos que implementar la educación sexual obligatoria. Y tenemos que reformar la ley del aborto de nuevo, incluyendo plazos lógicos, morales y éticos que, y aquí sí me mojo, excluyan tanto las trituradoras como el perejil.

Una cosa más. Dame tu opinión pero no trates de cambiar la mía. Gracias.

Foto principal: embarazo10.com