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La ventana

Me ha costado más de un año escribir esto. En realidad lleva mucho tiempo escrito en mi cabeza, pero creo que mi corazón se negaba a sacarlo al exterior y compartirlo con el mundo. En un ejercicio de postergación infinita alimentado por el dolor, el egoísmo y ese terror que todos sentimos al expresar con total sinceridad, y a pecho abierto nuestros sentimientos.

Pero hoy he dicho basta. Hoy me armo de valor y voy a contaros la historia de una ventana.

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Durante toda mi vida siempre hubo una ventana en Málaga que estaba abierta para mí. Y hace poco más de un año se cerró para siempre.

Como la mayoría de las cosas en la vida, mi ventana también tenía dos lados; como los dos lados de una moneda y como las dos caras de un espejo pero, que como la canción de Mecano, para mí era un cuadro de bifrontismo que solo da una faz.

Tras esa ventana vivía un hombre pelirrojo de cabello plateado con quién tenía una relación especial.

¿Te ha pasado alguna vez mirar a alguien y saber con total certeza que el amor que le profesas te es correspondido al 120%?… ¿has visto alguna vez a alguien emocionarse con solo mirarte?… ¿cuántas personas de tu entorno crees que estarán a tu lado incondicionalmente?…¿de cuántas puedes asegurar sin titubear que te aman de verdad?… Y hablo de AMOR, sí, AMOR así con mayúsculas, de ese que dura toda la vida y no hace falta gritarlo a los cuatro vientos porque los implicados ya saben que está ahí, que es real y que no se gastará con el paso de los años.

Podría contar mil historias…cómo con seis años este hombre abrochó mi cinturón de segurirad en el asiento de un avión y, después de enseñarme la cabina y presentarme a los pilotos me dio un beso y me despidió con un “tú no te separes de esta señorita”. Y también podría contar cómo, al igual que en cualquier comedia romántica, él estaba a pie de pista esperándome a la vuelta. Incluso hay historias sencillas y propias de cualquier novela costumbrista. Desde que tuve edad para arrlegar mis papeles sola, la mayoría de las veces no lo hacía sola, sino que él venía conmigo. Me encantaba pasear por Málaga junto a él y escuchar sus historias: de la guerra, de la semana santa, de los edificios, de cómo ha cambiado la ciudad con el paso de los años, sus anécdotas de cuando trabajaba en Deportes Zulaica, y mil historias más… Tomar café en El Central, o en el Café Madrid con churritos…

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Él me enseñó a amar mi ciudad y lo hizo muy bien.

Y diréis ¿y qué tiene que ver la ventana en todo esto?. Cuando vas creciendo y adquiriendo nuevas obligaciones, vivimos tan deprisa que apenas tenemos tiempo para dedicar a las cosas importantes. Del trabajo a casa y de casa al trabajo. Sin pararnos a pensar en las cosas que damos por sentadas o dejamos para mañana.

Y ahí entra en juego la ventana.

Cada vez que pasaba por delante de esta casa pensaba “voy a llegarme a verle aunque sea por la ventana”, y ¡ojo si no lo hacía!, si se enteraba que había estado por la zona y no había pasado por la ventana no se cortaba en recriminarme: “¡Si es que no te cuesta nada asomarte aunque sea un minutillo por la ventana y que te vea!”

Y así era.

Evidentemente no todo el contacto era por la ventana, pero por lo menos tenía que ser por la ventana. No sé muy bien si entendéis lo que quiero decir. Así que con el paso de los años se fueron acumulando momentos vividos en torno a esa ventana. Supongo que uno de los más graciosos fue el hecho de confirmarle el borrador de la declaración de Hacienda por la ventana. Ese acto sirvió de precedente para que todos los años el primer día de la campaña de la Renta me dijera “a ver si me haces la declaración prontito que no te cuesta nada. ¡Que hasta me la hiciste por la ventana!”, o cómo para una boda me acerqué a la ventana a que él terminara de subirme la cremallera de un vestido; pensé que así mataba dos pájaros de un tiro, me subía la cremallera y él veía lo guapísima que me había puesto. Durante mi vuelta al instituto, ya de adulta, recogía el tupper con la comida a través de la ventana y me marchaba corriendo al trabajo. Aunque no fuera a comerme la comida del tupper tenía que pasar a recogerlo porque sino la preocupación hacía que mi ausencia saliera en los periódicos. ¿Lo entiendes ahora?

Esa ventana siempre siempre estaba abierta para mí. Y siempre encontraba tras de ella una sonrisa desdentada y sincera plagada de amor.

Pero el tiempo pasa, y pasa por todos. Da igual lo mucho que ames a alguien. El tiempo es implacable, desgarrador y a mí me cerró una ventana.

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Más de un año después sigo pasando por ahí, aunque ahora el pensamiento siempre es el mismo “esa ventana se cerró para mí” y mi mundo ya no es el mismo sin ella.

 

papi

Tout sommes Paris

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He tardado un par de días en escribir esta entrada porque necesitaba digerir todo lo ocurrido y no caer en el post fácil de condolencias y demás.

Al llegar del trabajo, porque ahora tengo trabajo, pero eso ya os lo contaré otro día, me puse super agobiada a editar el programa de radio cuando Suvil, mi chico, me dice con la cara descompuesta “ha habido un atentado muy grave en Francia”, debo reconocer que le miré con cara de circunstancia y, pensé “otro más! luego lo miro que ahora tengo que terminar esto”, pero claro…ya he comentado alguna vez que él es de origen francés, y que, menos su madre, toda su familia vive en el país galo; evidentemente él vivía el titular de forma distinta a como lo vivía yo, que además, en aquel momento, estaba enfrascada en mi burbuja de edición audiovisual.

Cada cierto tiempo me iba diciendo “hay rehenes” , “ha sido en un concierto”, “han evacuado a Hollande de un partido” y tocó la tecla comentando: “ochenta muertos, hay ochenta muertos!!!”

¿Perdona?, ¿cómo que hay ochenta muertos?

Y si, los hubo…evidentemente, lo primero es preocuparse por la familia que vive allí. Gracias a Dios todos bien. Y acto seguido estar pendientes de Twitter, de France5 eninternet y de cualquier medio de comunicación que nos diera información sobre lo ocurrido.

Pero algo estaba claro desde el principio: los ataques habían tenido que ver con Estado Islámico. Entonces otro pensamiento más me vino a la mente.

Ahora sí que nadie acogerá a los refugiados

Francia es un país con mucha población islámica y la convivencia es complicada independientemente del terrorismo. Además, por desgracia, las crisis no ayudan y el pueblo empieza a quejarse cuando ven cómo al extranjero se le ayuda más que al oriundo del país. Y eso empieza a pasar también en España.

Cuando a todos nos va bien, cuando hay dinero y trabajo, no nos importan las ayudas y subvenciones que se dan a inmigrantes, refugiados y demás; no nos extrañamos de que tengan más fácil meter al niño en la guardería, o conseguir una plaza de comedor infantil, tampoco nos quejamos de que les resulte extremadamente fácil vivir sin dar un palo al agua, porque suponen una minoría sobre el resto de la población; y sobre todo, porque ese resto, dispone de dinero y trabajo para poder vivir y pagar las guarderías.

Pero ¿qué pasa cuando el trabajo se acaba, y no hay planificadas ayudas para la población local? Pues que nos encontramos con la situación que tenemos ahora, en la que es más fácil vivir si formas parte de alguna de esas minorías que si eres un ciudadano normal y corriente, porque para ti no hay ayudas programadas.

Y de eso, por mucho que le pese a la mayoría, los beneficiarios de las ayudas no tienen la culpa.

Os pongo un ejemplo real, y en otro ámbito que puede ilustrar la reflexión. Todos estamos de acuerdo con la integración de los minusválidos en el entorno laboral, no creo que nadie sea tan mala persona como para pensar que los minusválidos no tienen derecho a trabajar y que tienen que pudrirse en sus casas; por eso, en su momento se instauró un beneficio fiscal a las empresas que contrataran personal con un mínimo del 33% de minusvalía, y a todos nos parecía perfecto.

¿Qué ocurre en plena crisis, cuando las empresas no tienen dinero para contratar personal y la liquidez baja? Pues que empiezan a aparecer ofertas de trabajo en las que directamente buscan personal con un 33% de minusvalía. Y eso es un despropósito, porque no se puede permitir que se haga un abuso de una medida solidaria con una minoría.

Una excompañera de trabajo, que cuenta con ese grado de minusvalía no ha pasado más de tres meses en el paro, desde que nos despidieron hace unos cinco años ¿resulta entonces que ella es más válida que yo por el simple hecho de ser minusválida? No. Simplemente se hace un mal uso y un abuso de estas ayudas, y las instituciones miran hacia otro lado. Además de no ser políticamente correcto el hecho de quitar este tipo de beneficios fiscales, justo en el momento en el que todos necesitamos más ayudas.

Pero desde luego los minusválidos no tienen la culpa. Al igual que no la tienen los inmigrantes ni mucho menos los refugiados.

Ayer mirando Twitter, vi que yo no fui la única en acordarme de los refugiados ante los atentados de París, y que uno de los youtubers que más me gustan hacía esta reflexión.

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Y me pregunté ¿qué pasaría si ahora, por desgracia, empezara a haber muchos más atentados en Francia y los franceses empezaran a venir a España o a cualquier otro país?¿Y si eso mismo ocurriera en Hungría y fueran ellos los que necesitaran asilo? ¿Reaccionaríamos de forma distinta?

Otra cosa que se suele escuchar es “son hijos de inmigrantes” pero yo me pregunto ¿dónde ponemos el límite para considerar a alguien Francés de verdad o Español de verdad?¿Cuántas generaciones hacen falta? Mi padre es canario,  mi madre malagueña, y yo nací en Málaga, ¿quiere eso decir que no soy malagueña de verdad porque mi padre no nació aquí?¿debería tener menos derechos que alguien cuya familia lleva instalada en Málaga varias generaciones?

No lo creo.

Simplemente considero que el tema de la integración es algo complicado, no se puede integrar a las minorías creando gethos y “respetando” sus todas sus costumbres; me explico, la capa española estuvo mucho tiempo prohibida durante el siglo XIX (creo recordar) por el aumento de la criminalidad, y es una prenda española ¿por qué no puede estar prohibido el uso del burka en nuestro país? No es que te encuentres mujeres con burka a todas horas por la calle, yo he hecho sólo me he encontrado a dos, en los treinta y seis años que tengo, pero me hicieron reflexionar sobre ese punto.

Hay que luchar por una integración real. La religión debe quedar de puertas para adentro de las casas y educar a la gente que viene de fuera para que puedan sentirse y ser uno más, y eso, aunque les pese, no se puede hacer detrás de un burka. Ese punto limaría las diferencias entre “nacionales” y “extranjeros”, aunque también es verdad que daría más excusas a grupos como ISIS para hacer nuevos ataques, porque supondría por parte de occidente la “destrucción” del modo de vida islámico.

También acusamos al pueblo árabe de no actuar contundentemente contra los atentados de ISIS, pero estoy segura de que existe un factor miedo que nosotros no llegamos a entender ni por asomo. ¿Cuántas veces se dijo eso mismo del pueblo vasco? ¿cuántas veces oímos en el pasado “todos los vacos son etarras”, o “los vascos no condenan el terrorismo de ETA”?, y ETA no era ni la mitad de cruel y salvaje que son los terroristas de ISIS. ¿Cuántas mujeres no denuncian los malos tratos? El miedo es un arma poderosa y quién no se siente bajo la amenaza del miedo no puede llegar a entender su poder.

De cualquier modo, es un tema complicado, difícil de entender y en el que hay que posicionarse en más de un punto de vista para tener una visión global.

Los atentados de París me han tocado de cerca, porque gran parte de mi familia política vive en Francia, pero también pienso en los refugiados de Siria y espero de corazón que los franceses no tengan que abandonar sus casas en busca de asilo.

Foto: http://enuntita.blogspot.com.es/2015/11/todossomosparis.html

Outconsumer: https://twitter.com/Outconsumer

También en El Corte Inglés

La verdad es que sólo vuelvo al blog para contar penas…al final tendré que cambiarle el nombre y llamarlo algo así como “Crónicas de una desempleada” o por el estilo. Pero no puedo evitar publicar cada vez que me encuentro con un fraude o engaño en mi búsqueda de empleo.

Y es que vamos a ver…¿tan difícil es? Un señor tiene una empresa y necesita alguien que cubra un puesto de trabajo, en esto, como en todo en la vida, impera la ley de la oferta y la demanda, si el puesto es de calidad pues se inscribirá mucha gente en la oferta y el empresario tendrá la oportunidad de seleccionar al candidato que estime oportuno. Si por el contrario, resulta que no se apunta a la oferta ni Rita la Cantaora, que, por cierto siempre he querido saber quién era esa señora, pues el empresaurio tendrá que replantearse qué ofrece y en qué condiciones para que ni siquiera haya tenido candidatos.

Pero en fin…esto es Españistán y, por supuesto, las cosas no funcionan así… Debo reconocer, que mi primer impulso fue “esto lo publico ahora mismito en el blog” pero decidí meditarlo un tiempo y tomar la decisión luego. Aún así he decidido publicarlo, porque, considero que si denuncio los abusos y engaños de una empresa pequeña y de empresas de telemarketing ¿por qué no hacerlo con una empresa grande?.

Porque desde luego El Corte Inglés es un peso pesado, de hecho, hasta hace apenas unos años no se leían noticias de abusos patronales relacionados con ECI, pero claro, teniendo en cuenta la pasta gansa que se dejaban en publicidad en todos los medios, a ver quién era el periódico que se arriesgaba a perder esa mordida.

A lo que voy, que me disperso… A pesar de que actualmente ingreso algo de dinero como fotógrafa en las BBC, de eso hablaremos en otra ocasión, porque da para post, y de los buenos, y a través de mi actividad como Youtuber novata, sigo buscando empleo, porque, con eso no me da para vivir. Cierto es, que paso la mayor parte del día ocupada, ya sea con la fotografía o con los vídeos, y tengo que reconocer que ambas actividades me apasionan, pero supone poco a fin de mes y sigo buscando.

Después de las últimas experiencias con ofertas que resultaban ser de falso autónomo, intento huir de ellas como de la peste, y casi de todo lo que tenga el término “comercial” en el texto de la oferta. Aunque debo decir que cuando vi en Infojobs una oferta de comercial para Seguros El Corte Inglés pensé: “bueno, no creo yo que en El Corte Inglés te digan de hacerte autónomo” así que me vine arriba y me inscribí.

He sacado una captura de la oferta para que podáis ver las condiciones (podéis hacer click sobre la imagen para verla en grande)

eci

Y por si quedan dudas, aunque no sé el tiempo que estará disponible en el portal de empleo, también os dejo el link de la oferta.

Bien, hasta aquí, todo parece normal. Buscan 5 comerciales y ofrecen  un contrato de 2 meses para pasar después a indefinido, además con un sueldo de 18.000€ a 20.000€. No está mal.

Creo recordar que esa misma tarde recibí un correo electrónico:

correo eci

La verdad es que, en un principio, me dio la impresión de que no habían leído el curriculum , sino que simplemente le mandaban ese mail tipo a todas las personas que se inscribían, más que nada, porque existen herramientas de mailing, que incluso siendo gratuitas, son capaces de personalizar un poco el saludo y poner el nombre del destinatario, en lugar de un simple y soso “Buenos días”, y además por el hecho de enviarme el correo con copia oculta.

Señores de El Corte Inglés, de verdad, usen un software de mailing, es un consejo que les doy, y gratis.

Contesté al correo cortesmente e imprimí el curriculum. Tengo que decir en cuanto a este punto, que me molesta sobremanera las entrevistas de trabajo en las que te piden que lleves un curriculum; me explico, yo lo llevo siempre siempre siempre, porque me lo curré mucho y tiene un formato muy original, considero que puede ser un punto diferenciador con el resto de curriculums que reciba la empresa. Pero me molesta que ellos me lo pidan ¿no tienen el de infojobs?¿o el del SAE? ¿o el que les he enviado por mail?…¿para qué quieren otro? Y ya el colmo del colmo son las que que, además de eso, te dan una ficha para rellenar en la que tienes que poner tus estudios y tu experiencia profesional. ¿Pero para qué quieren la misma información repetida tres veces? ¿acaso van a compararlos y ver si me he equivocado al poner alguna fecha?

Tiene que haber algún punto que se escapa a mi corta mente de currito… en fin…

Llegué temprano a la entrevista, que ya había supuesto que sería una sesión grupal, y evidentemente no me había equivocado. Creo que en total éramos unas ocho personas.

Nos reunieron en una sala y nos pusieron un power point muy mono explicándonos de dónde surgía Seguros ECI y cosas por el estilo. También nos contaron que no tenían un número de vacantes por cubrir, sino que simplemente cogerían a los que fueran aptos, porque iban a empezar una nueva campaña y querían ampliar la plantilla.

Tengo que admitir que el señor que nos dio la charla era un buen comunicador y, por supuesto, un buen vendedor. Nos contó que no hacían puerta fría, ni llamadas en frío sino que la base de datos que usaban era fantástica, ya que sólo llamaban a los titulares de tarjetas ECI y eso era genial por varios motivos; por un lado son ya clientes de la marca y conocen todas sus ventajas, y por el otro, no pueden decirte que no tienen dinero para pagar un seguro porque, precisamente, uno de los requisitos para obtener la tarjeta de cliente es tener solvencia.

La verdad es que desconozco cuáles son los requisitos para obtener la tarjeta porque no la tengo, ni tengo interés en conseguirla. Tenía una tarjeta autorizada porque mi padre era empleado del grupo, y básicamente la usaba para aparcar gratis dos horas cuando bajaba al centro de Málaga. Al jubilarse mi padre me la desactivaron y ahí acabó mi relación con El Corte Inglés.

Pero sí que tengo experiencia en telemarketing.  ¡Y mucha! Si me intentas vender tu base de datos de ya clientes como fantástica, perdona que te diga, pero tu base de datos no es fantástica, tu base de datos está quemada. No sé cuántos titulares de tarjetas ECI habrá, pero si existen call centers llamando continuamente a esos titulares para ofrecerles seguros, tienen que estar hartos, pero muy hartos de que intenten venderles algo a cada paso.

Además, y esto son suposiciones mías, el señor nos explicó que, en ocasiones había que salir de la oficina para ir a casa de los clientes a que firmaran el contrato, aunque lo habitual es que éstos se desplacen a la sede para firmarlo in situ, de lo cual supongo, y hago énfasis en supongo, que los comerciales de Málaga llamarán sólo a Málaga, más que nada para poder cerrar ese trámite, así que eso estrecha más el círculo y ya no estamos ante una base de datos quemada sino ante una achicharrada.

Y por supuesto, ni que decir tiene, que aún siendo titular de la dichosa tarjeta, puedes usar como objeción motivos económicos, ya que pudiste haberla conseguido hace veinte años y ahora no tener un duro. A no ser, cosa que desconozco, que te la quiten si te quedas en paro.

En fin, que en este punto de la charlita yo ya pensaba “bueno…por intentarlo que no quede, si luego resulta que no se vende una mierda, pues por lo menos el mes de prueba me lo pagarán y listo”.

Pues va a ser que no, porque al llegar al punto de las condiciones laborales nos explicaron que el contrato era mercantil, es decir, en régimen de autónomos.

Alguien de la sala le preguntó: “Pero en la oferta ponía indefinido, no?”, a lo que, en un alarde de imaginación el señor del power point contestó: “claro, mercantil indefinido”.

¡Surrealista es decir poco!

Continuó contando que el primer mes daban una “beca” de 300€, ya que la mitad del mes sería de formación, y no se podría vender de forma efectiva, y cuando le preguntaron si había algún fijo en el sueldo el señor no quiso entrar en detalles y simplemente dijo que eso se aclararía en las entrevistas posteriores. Hecho que me hace pensar que no existe ninguna parte fija en el salario y todo se cobra a comisión.

Ni que decir tiene que, además, dedicaron un rato a contar las ventajas que tiene, a día de hoy, el darte de alta como autónomo, y que, ahora mismo sólo cuesta 60€ al mes. Lo que no contaron, es que esa reducción es sólo para la primera vez que te das de alta como trabajador por cuenta propia, da igual que esa vez dure un día o un mes, si luego quieres volver a darte de alta como autónomo ya no puedes usar esa reducción, y por tanto, al haberla usado para trabajar en ECI si más adelante quieres trabajar por tu cuenta, con un proyecto propio lo tendrás más difícil, porque tendrás que pagar los 300€ del autónomo enteritos, sin ninguna reducción ni ayuda, porque ya no será la primera vez que emprendes, sino la segunda.

No contentos con eso, nos dieron la dichosa fichita para rellenar. ¡Cuanto odio esas fichas, de verdad! al menos, tengo que decir a su favor, que en ella no preguntaban por la experiencia laboral sino que eran preguntas más orientadas a definir el perfil profesional. Pero también tengo que decir en su contra que te marcaban como campo obligatorio el DNI ¿en serio? ¿para qué puñetas quieren mi DNI? ¿sabéis a la cantidad de datos personales que pueden acceder simplemente con tu DNI…? Como en otras ocasiones opté por inventarlo, lo siento, pero esa información es personal, no la tengo incluída en el curriculum, y por supuesto no la voy a incluir en una ficha laboral de ninguna entrevista de trabajo.

Finalmente salí de allí bastante decepcionada/cabreada y, como he contado al principio del post, dispuesta a contarlo aquí rápidamente, pero tras una charla con mi hermana, decidí tomar un poco de distancia y meditarlo un poco antes de hacerlo “en caliente”.

¿Qué me empujó a contarlo? Pues, que no sé si habrá sido casualidad o no, pero a los pocos días de la entrevista recibí una llamada de Seguros El Corte Inglés, aunque no para nada relacionado con trabajo, no, sino PARA VENDERME UN SEGURO DENTAL!!!

A día de hoy no tengo la tarjeta ECI, aunque es posible que aún forme parte de su maravillosa y actualizadísima base de datos, así que lo primero que me vino a la mente fue la fantástica fichita que rellené en la entrevista. Aunque ya digo, que no puedo asegurar que me hayan llamado sacando los datos de ahí, esto es, simplemente, una corazonada, pero fue suficiente como para hacer varias cosas:

Primero: Denunciar la oferta de empleo en Infojobs, como fraudulenta, ya que ofrecen contrato de 2 meses + Indefinido y resulta ser mercantil.

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Segundo: Increpar un poco al community manager por twitter, que además tiene suerte de que no quiera mezclar churras con merinas, porque en la cuenta de twitter del canal de youtube tengo quince mil seguidores.

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Y Tercero: Contártelo a ti

Por cierto, el community ha optado por hacer mutis por el foro y no alimentar al troll, aunque creo que le mandaré el link de esta entrada, quién sabe, quizá la disfrute.

De lo nuevo lo peor

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Que el clima político en el país está crispado no es ningún secreto, y que los ciudadanos cada vez nos preocupamos más por elegir bien a las personas que nos representan tampoco.  Este tipo de cambios en las personas de a pie hace mucho que me recuerdan algún pasaje del libro “Política para Amador” de Fernando Savater que leí en mis años de instituto, la primera vez que fui al instituto, porque luego he vuelto en varias ocasiones más.

En ese libro hay un pasaje en el que Fernando le explica a su hijo que en sus años mozos los jóvenes estaban más preocupados de la política que de la ética, dejando esto a un segundo plano, y que entiende como algo normal que los jóvenes de la edad de Amador, hayan dejado la política en un lugar apartado de sus preocupaciones y estén más interesados en los asuntos morales. Savater desgrana perfectamente que este tipo de intereses son cíclicos en la sociedad, y ahora, precisamente, estamos viviendo un cambio de ciclo en ese sentido.

Ahora es cuando los debates políticos tienen más audiencia en televisión y cuando nuevas formaciones surgen con ganas de cambiar las cosas y mejorar lo que tenemos actualmente. Peeeero…..porque siempre hay un pero, uno de los problemas que tiene la democracia es que hay que estar muy bien informado, para que esta sea efectiva, y a veces no resulta sencillo acceder o conocer toda la información sobre las personas que aspiran a representarnos.

Y para arrojar un poco más de luz sobre el asunto del que quiero hablaros me voy a remontar a hace año y medio aproximadamente.

Como ya he comentado alguna vez en el blog, la mayor parte de mi vida laboral hasta ahora, ha estado relacionada con el telemarketing, muy a mi pesar, y, coincidencias de la vida, en esto que os voy a contar también hay venta telefónica de por medio.

Estaba trabajando vendiendo almohadas por teléfono, de eso hablaremos otro día,  cuando recibí una llamada para participar en el proceso de selección de “Atrapadescuentos.com”, dominio que está en venta a día de hoy, y por eso no lo enlazo. La verdad es que con ese nombre, y con la cantidad de ofertas de trabajo a las que una se inscribe pensé que se trataba de alguna web tipo Grupalia o Groupon, pero no…cuando llegué allí descubrí que era venta de bonos de hotel UNA VEZ MÁS!

Para ser buen vendedor es necesario sí o sí ser un buen comunicador, pero no todos los buenos comunicadores somos buenos vendedores, si eso fuera así serían buenos vendedores los actores, los profesores, los curas ¡e incluso los escritores! y no funciona así, ¿verdad? pues las personas que somos buenas comunicadoras tenemos la “lacra” de ser confundidos con buenos vendedores. El buen comercial nace, no se hace; se puede pulir un poco la técnica pero un vendedor nato no necesita un curso de técnicas de ventas para empezar a trabajar. Digo esto, porque en Atrapadescuentos, desde el primer día del curso de formación me ponían como ejemplo delante de mis compañeras de lo bien que leía el argumentario y lo fantásticamente bien que me desenvolvía; tanto fue así, que el segundo día de curso la coordinadora del call center me dijo que estuviera tranquila porque yo ya había superado la selección del curso y empezaría a trabajar el lunes siguiente.

Sin embargo, puesta ya manos a la obra resultó que no se me daba tan bien como parecía. Para los que no conozcan el “modus operandi” de este tipo de ventas, lo voy a desgranar un poco. Se trata de vender bonos de noches de hotel por teléfono provocando la compra compulsiva e intentando generar en el cliente la sensación de que va a perder una oportunidad de oro.

El producto en sí mismo no es malo; poder quedarte con siete noches de hotel por unos noventa euros, está bastante bien, el único requisito es que hagas media pensión como mínimo, pero comer de todas formas tendrás que comer en algún lado, así que el producto a mí no me parece mal; vaya eso por delante. Lo que me parece mal es la forma de venderlo.

Funcionan con un sistema de referidos, esto es, cuando vendes un bono, siempre ofreces al cliente dos noches más gratis si te facilita cierto número de contactos a los que poder llamar, en Atrapadescuentos pedíamos cincuenta números y así, venta tras venta, iban generando una base de datos sin necesidad de comprarla, y creo, pero no estoy segura, que sin hacer mucho caso de la Ley de Protección de Datos de Carácter Personal vigente en nuestro país desde hace algunos años.

Al empezar el día Mercedes, la coordinadora, nos daba una mini charla motivadora que era de agradecer, la verdad es que ella le ponía muchas ganas y al menos te ayudaba a empezar el día con una sonrisa; tras eso repartía listados de números de teléfono con el nombre de la persona que los había facilitado y la conversación se podía desarrollar perfectamente de este modo:

Copio y pego (faltas de ortografía incluidas) de un argumentario que tengo de otra empresa de venta de bonos de hotel para la que trabajé porque realmente las diferencias son mínimas entre ambos:

Hola buenos días/tardes, (nombre)…………………………

ERES TUUUU???

Encantaaada, soy …………………….. de ………..

SOMOS …. Una empresa de turismo, y te llamo de parte

de tu amigo/a………..

Bueno, te cuento, tu amigo……………………….. se ha

quedado con un paquete de bonos de hotel, con el

alojamiento gratuito, es una promoción que tenemos

actualmente y es aplicable a dos personas, por eso te

llamamos a ti, para que te beneficies de la misma oferta

que él. La promoción termina HOOOY y tu amigo nos ha

comentado que te gusta viajaaaar (cliente),nos ha dado tu

teléfono para que te llamemos, para que TUUUU,, también

la puedas aprovechar.

TE COMENTO LA PROMMOCIÓN EN 2 MINUTITOS!!!!

(Cliente), la promoción que se quedó tu amigo……………..,,

es de (……….) NOCHES DE HOTEL!!!, PARA 2

PERSONAASSSS, con alojamiento gratuito EN

HABITACION DOBLEE ,,, YYY,, EN LOS MEJORES

HOTELES DE ESPAÑAAA, Andorra y Portugal. LAS (….)

NOCHES DE HOTEL por TAN SOLOOOOO (..€)¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

que te parece más de una semana de vacaciones!!!!!! Por

solo…. € ademasssss son hoteles de las mejores cadenas

hoteleras de España. (Playa, Kross, Summa, Barceló,

NH…)

Yyyyy lasss (…….) noches las puedes repartir como TU

QUIERAS,,, PORQUE ESTOS BONOS NO TIENEN

CADUCIDAD, las puedes utilizar seguidass o como lo

prefieras! vamosss,,,, que no te vas a poder negar!!!! ¿qué

te parece? cliente,,, Estupendo, verdad????

Además, nuestros cheques los puedes utilizar también en

turismo rural, balnearios y alquiler de coches!!!

Además del alojamientoo,,, cliente,,,, que esto le encantó a

tu amigo ………………, también vas a poder disfrutar de

tooodaaasss las instalaciones que pertenezcan al hotel,

vamos,,, QUE TE VAMOS A QUITAR TOODO EL ESTRÉS

SEGUROOO,,,,, YYY, lo único, ,, que te vamos a pedir ,,

que esto es lo mejor de todo, es que como comer, tenemos

que comer todos los días, pues en vez de comer en el

chiringuito de enfrenteee hagas UN MINIMOOO DE un

desayuno y una comida, al día y por persona dentro del

hotel. Además la comida en nuestros hoteles es estupenda,

suele ser a la carta o tipo BUFFET LIBRE,,,donde vas a

poder comer, TODO LO QUE TE APETEZCA, sin limitación

ninguna, vamos… que te vas a poner como el

KIKO…..genial a que siii!!??yyyy por supuesto

………(CLIENTE)….antes de hacer tu reserva siempre

,siempre siempre vas a sabes por adelantado cual es el

precio de la COMIDA QUE HAS ELEJIDO!!!!!

Son precios exclusivos para nuestros clientes!!

Pues (CLIENTE)…POR eso hemos hecho esta super

promoción, para que vengas a nuestros hoteles disfrutes de

todas las comodidades que te ofrecen y ademassssssss

gastes menos que cualquier fin de semanita en tu ciudad.

GENIALLLL A QUE SIIII!!!!!

Y continúa con la parte de objecciones y demás, pero en resumen la venta se basa en dejar claro que la promoción termina hoy, y que tu amigo se ha quedado muy contento con la compra ¿que no te interesa? pues nada! el vendedor muestra indiferencia para que parezca que hay una cola de gente esperando para quedarse con el bono en cuestión y que vas a perder una gran oportunidad.

Y claro! una puede ser buena comunicadora…pero lo que no es es buena mentirosa, porque vale que me conozco la teoría de todas las técnicas de ventas, pero una cosa es usar técnicas de venta y otra muy distinta mentir: ni el cliente anterior te ha dicho que llames al que tienes al teléfono, ni la promoción se termina hoy, ni tienes una cola de gente pegándose tortas para conseguir el dichoso paquete de noches de hotel.

Así que, como era de esperar, mi paso profesional por Atrapadescuentos.com duró exactamente una semana. Para que una teleoperadora salga rentable tiene que vender un bono al día y yo creo recordar que vendí dos en cuatro días, así que Mercedes me dijo que lo sentía mucho pero que yo no salía rentable y que ya me llamarían para recoger el finiquito y la documentación.

¿Y por qué os cuento todo esto? ¿Y por qué hay una foto de la candidata a la alcaldía de Torremolinos por Ciudadanos como imagen principal del post?

Pues porque Ángeles Vergara es la persona que me aparece como administradora de la empresa para la que trabajaba tal y como podéis ver en mi contrato:

contrato

Hasta aquí todo normal, no pasa nada porque un político haya tenido un pasado como emprendedor montando su propio negocio. Pero cuando sí que pasa es cuando resulta que todavía puedo estar esperando la llamada de esta señora para pagarme por el tiempo que trabajé para ella.

Aproximadamente una semana después de que me comunicaran el despido y ante la falta de información por parte de la empresa, decidí presentarme allí en persona, ya que tampoco me atendían al teléfono, y descubrí con estupor que no había nadie.

Habían cerrado y no había manera humana de contactar con nadie de la empresa.

Desconozco qué les contarían a las chicas que se quedaron trabajando allí, lo que sé es que tampoco atendían al teléfono ni a los whatsapp de las que fuimos despedidas en los últimos días. Me puedo imaginar, pero es sólo una conjetura mía que reabriría la empresa con otro nombre y les prometería a estas chicas un puesto de trabajo allí. Al menos es el único motivo que se me ocurre para que las compañeras también hicieran mutis por el foro.

Lo único que sé a ciencia cierta es que para mí, y para varias compañeras más, la empresa cerró y no cobramos ni nómina, ni finiquito ni nada de nada.  Y claro, hablando de importes tan pequeños, como una semana de trabajo a media jornada, y teniendo en cuenta los costes de la justicia en nuestro querido país, este es el tipo de casos en los que aunque ganes, te cuesta el dinero. Así que lo más que hice fue contactar con Ciudadanos Málaga en Facebook, porque yo sabía que esta señora militaba en el partido ,y que ella se había presentado o quería presentarse en alguna lista electoral. Les dejé un mensaje en el muro, con la intención de que supieran, si es que no sabían ya, el tipo de persona que quería ir en una de sus listas.

¿Qué obtuve por respuesta?

CENSURA!

Así. Con todas sus letras y en mayúsculas. Todo lo que hicieron fue censurar mi comentario en su muro, y si me molestó que no me pagaran una semana de trabajo, la censura y el silencio por parte de ese partido político me molestó aún más.

Puedo entender que en un partido político, incluso en uno de reciente formación es difícil que todo el mundo sea ejemplar; pero que te aproveches del trabajo de la gente y que te presentes a alcaldesa ya me parece esperpéntico.

¿De verdad pensaba esta señora que nadie se daría cuenta?¿En serio?

No milito en ningún partido político, no soy simpatizante de Ciudadanos, de hecho, mi ideología política da igual para el caso, es más, ni siquiera puedo votar en Torremolinos, porque aunque vivo aquí desde hace algunos años, no estoy empadronada. Pero lo que sé a ciencia cierta es que esta señora no se merece la confianza de un pueblo entero.

Si no fue capaz de gestionar su empresa, y es más, dejó dinero a deber a sus trabajadoras ¿cómo va a ser capaz de gestionar un pueblo entero? Cuando firmas un contrato laboral hay una parte no escrita que reside en la confianza, el empleador confía en que el empleado hará su trabajo con el mayor celo posible y el empleado confía en que el empleador pagará sus seguros sociales y su nómina a final de mes. En mi caso, y en el de algunas compañeras más, esta última parte no se cumplió.

Y yo me pregunto, si esta señora faltó a la confianza de sus trabajadoras, y visto lo vinculante que resulta un programa electoral a día de hoy ¿en serio los ciudadanos podemos confiar en este tipo de candidatura?

Pienso que un partido político de reciente formación tiene que cuidar muy bien las bases sobre las que se cimienta. Y me da igual el ya tan manido “y tú más”, me da igual lo que hicieran o dejaran de hacer los de enfrente, simplemente no me vale. Si este tipo de partidos pretende ser una opción válida de cambio tienen que serlo desde el principio y creo que este tipo de personas no es el más válido para optar a una alcaldía, porque este tipo de personas, desde luego que a mí no me representan ¿y a ti?

Y por cierto Ángeles, acéptame un consejo si lees esto, si pretendes pasar desapercibida o que se olvide que fuiste gerente de una empresa que dejó dinero a deber a sus trabajadoras, al menos cambia tu experiencia laboral en linkedin, porque la empresa en la que apareces como administradora en tu perfil profesional es la que aparece en mi contrato y en el de algunas otras chicas que no recibieron su última nómina.

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Maltrato al Teleoperador

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Si existe una profesión en la que se maltrata indiscriminada y gratuitamente al trabajador, esa es, sin duda, el telemarketing. Sin embargo, hasta que no escalas un par de puestos dentro de la organización no llegas a entender algunos de estos comportamientos; y otros, aún así, continúan siendo un misterio.

Dentro de este gremio existen básicamente dos tipos de empresas: las serias y las de “chichinabo” (por llamarlas de alguna forma), y empezaré por estas últimas, ya que son las más fáciles de definir y en las que el modus operandi es también más simple.

Cualquiera puede montar un call center a día de hoy, es tan sencillo como buscar un producto para vender, contratar un par de móviles con tarifa plana de llamadas y disponer de una base de datos a los que llamar ¿Que no tienes base de datos? pues no pasa nada, siempre puedes utilizar la Infobel y si no quieres usar esa base de datos no pasa nada las teleoperadoras te crearán una propia con el sistema que utilizan en muchísimas empresas de venta de bonos de hotel, por no decir en todas:

Cada teleoperadora realiza un listado con quince personas de su agenda personal a las que llamará para contarles que ha empezado a trabajar informando de unos bonos de hotel fantásticos, e intentará colocarles un paquete a sus familiares y amigos. Si consigue vender alguno le cuenta al comprador que por facilitarle cierto número de contactos de su agenda se llevará dos noches más de regalo. Todo esto por supuesto edulcorado con frases del tipo “Sólo les voy a contar la promoción, sin compromiso”, “Es para poder seguir trabajando”, “es que me he quedado sin números a los que llamar”… y perlas por el estilo.

Gracias a argucias como esta he llegado a sacarle cuarenta números de teléfono a algunas personas. Et voilá! El call center de chichinabo ya tiene base de datos!

Con este sencillo sistema he vendido cursos de formación, almohadas, bonos de hotel, sartenes, e incluso el libro “La Cenicienta de Ambiciones” de Belén Esteban…Y no! No es broma por mucho que suene a chiste!

cenicientaFoto: tresvender.es

 El día que empecé a vender el libro en cuestión llegué a casa llorando…Pero en fin… A lo que iba! Montar este tipo de empresa se basa en unos sencillos principios:

– Ganar dinero

– Engañar al cliente

– Abusar del trabajador

Si sigues estos tres puntos tu empresa será exitosa y terminarás llevando un BMW o un Mercedes, y por supuesto si marcas unos objetivos inalcanzables para cobrar incentivos ya la ecuación es perfecta.

En este tipo de empresas la rotación de personal es constante, ya que suelen cambiar de trabajadores antes de que se quemen. Porque, ni que decir tiene, que es imposible pasar más de dos días sin estar achicharrado. Además no son pocos los sitios en los que ni siquiera se trabaja con cascos, sino que tienes que hablar y escribir mientras sostienes el teléfono pegado a la oreja con el hombro. Ya te puedes imaginar el dolor de cervicales con el que llegas a casa.

Por ejemplo, te puedo contar, que en el sitio donde vendía almohadas nos exigían ocho ventas diarias. Y cuando digo exigir quiero decir exigir! Si no hacías ocho ventas diarias no te ibas a casa, aquello llegaba a rozar el secuestro! Mi jornada de trabajo era de cuatro de la tarde a nueve de la noche; y si a esa hora no estaban listas tus ocho ventas pues tenías que quedarte a echar horas extra no remuneradas, of course!

¿Qué pasaba entonces? pues que las nuevas nos quedábamos sin rechistar, hasta que descubrías alguna artimaña para poder largarte; la que yo desarrollé era muy sencilla: me inventaba las ventas y enviaba los comerciales a cualquier dirección al azar con la almohada. Al principio tenía remordimientos, pero luego me hacía gracia pensar en la situación que se daría al día siguiente entre el comercial intentando cobrar veinte euros por algo que la señora no había pedido y la señora que no entendería nada.

Sin duda la conversación terminaría con un “malditas teleoperadoras que nos hacen perder el tiempo” y ahí quedaría la historia. Pero yo me salvaba de hacer horas extra sin cobrarlas y conseguía un sueldo a fin de mes con el que pagar mi hipoteca. De todas formas, ninguna de las ocho chicas que entramos juntas en aquel trabajo superamos el mes de prueba. Y nos cambiaron por otras ocho que deben seguir vendiendo ocho almohadas al día…

Además en aquel lugar nos hacían entregar el móvil al comienzo de la jornada. Es increíble lo borregos que podemos llegar a ser! Nadie se quejaba por aquello y dejaban el teléfono sobre la mesa de la coordinadora si rechistar. Aquí también desarrollé una argucia para evitar dejar el mío: busqué uno antiquísimo que tenía en casa y le dejaba ese sobre la mesa mientras tenía el de verdad en el bolso. Una compañera que usaba un Iphone cierto día se rió de mí en el descanso por tener aquel móvil tan antiguo a lo que le contesté: “Si tuvieras que dejar la cartera con 500€ todos los días sobre la mesa de la coordinadora ¿lo harías? porque eso es lo que estás haciendo al dejarle el Iphone” La verdad es que la cara que puso fue un poema pero continuó dejándolo.

En fin… Como en el “Rey León” la historia de los call center de chichinabo es un ciclo sin fin…

Anécdotas como estas tengo miles. Pero ahora le toca el turno a las otras empresas: las serias.

En estas organizaciones todo, absolutamente todo está cuantificado. Para empezar los teleoperadores suelen tener un número asignado, trabajan pendientes del reloj y de sus tiempos cual si fueran la Espada de Damocles. A veces está todo tan cuantificado que se dan circunstancias que rozan el absurdo, aunque como decía más arriba cuando promocionas un poco dentro de la empresa llegas a comprender algunos comportamientos.

Tal y como conté en otra entrada, cuando trabajé para Movistar de  teleoperadora me dieron una charla de quince minutos para explicarme que tenía que recuperar dos minutos de tiempo que perdí en el baño. En aquel momento, y ahora, me pareció ridículo. Pero posteriormente, cuando fui supervisora de la campaña de Cita Previa de la Agencia Tribuaria entendí el motivo:

Muchas empresas contratan los servicios de atención telefónica por minutos, y eso hace que se deban controlar los tiempos de los agentes minuciosamente. Dos minutos que se retrase un teleoperador en ir al baño no parece mucho, pero si tienes trescientos teleoperadores y cada uno de ellos se retrasa dos minutos cada día en el baño  al final de mes te han faltado más de 200 horas de atención telefónica que no has cumplido con tu cliente. Y ese es el motivo REAL por el cual se controlan tanto los tiempos en telemarketing.

Otro modelo de contratación puede ser por nivel de atención. Esto se da, sobre todo, en aquellos servicios a los que llamamos y comunican continuamente. Esos servicios suelen cerrar el contrato de atención telefónica por porcentajes de atención máximos.

Aquí podré un ejemplo para que se entienda mejor. Vamos a suponer que yo tengo un campo con melones que necesito recoger y te contrato para que recojas el 90% de los melones, yo sólo te voy a pagar el coste de recoger ese porcentaje, y si en lugar del 90% te encargas del 100% no voy a pagarte más ¿Qué sucede entonces? Pues que cuando llegues a esa cifra te largarás a casa y dejarás el resto de los melones en el campo. Pasando el ejemplo a la situación real, en el momento en que se atiendan el 91% por de las llamadas el call center está “perdiendo dinero” porque atiende más llamadas de las que aparecen en el contrato así que se despide a personal para ajustarnos al acuerdo.

Todo este tipo de cosas hace que en el sector exista una temporalidad enorme, una rotación del personal tremenda y un maltrato al teleoperador inhumano. Pero no te equivoques, no es cosa de la crisis. El telemarketing ha sido, y será, siempre así. Yo siempre tengo la sensación de que, quién nunca ha trabajado en este mundillo, al pensar en una teleoperadora se acuerdan de aquella secretaria de “Desafío Total” que se pintaba las uñas. Pues la realidad es totalmente opuesta.

En telemarketing los trabajadores tienen que pedir permiso para ir al baño, en algunos sitios tienen que apuntarse en una lista, según la campaña para la que trabajen salen a descansar con un cronómetro, y están obligados a cerrar cierto número de ventas diarias bajo amenaza de despido. Por supuesto olvídate de encontrar un trabajo de teleoperador a jornada completa y te repito que no es por la crisis!

Este sector ha sido siempre así. Existe la falsa creencia de que una teleoperadora deja de ser productiva a partir de la cuarta hora de trabajo, porque está cansada…

Vamos a ver…

Nadie puede vivir con un sueldo de 400€ (que es lo que cobras por media jornada en telemarketing), así que no son pocas las teleoperadoras que trabajan en un call center por la mañana y en otro por la tarde ¿prefieres que llegue cansada después de haber estado vendiendo otra cosa por la mañana antes que contratarla ocho horas y que las primeras cuatro te las haya dedicado a ti?

Pues si!

No he conseguido nunca que entiendan mi punto de vista en cuanto a la duración de la jornada. Parece una máxima a cumplir por todos los empresarios del sector: “No contratarás a nadie por más de seis horas al día”

Por desgracia, gran parte de mi vida laboral se la he dedicado a esta profesión, y cada día parece que me pesa más y más… Pero me pesa en todos los escalones de la pirámide, tanto cuando debo estar al teléfono como cuando mi labor ha sido reclamar los dos minutos perdidos en el baño o despedir gente por haber superado los máximos de atención.

Creo firmemente que si se diera un trato más humano al trabajador también mejoraría la atención al cliente, se fidelizaría al empleado y se acabaría con la lacra que supone el absentismo para este mercado, que ronda sobre el diez por ciento estructural.

Pero ¿sabes qué? que a los primeros, los de chichinabo,  sólo les importa vender dando igual cómo. Y a los segundos sólo les importan los números y no la calidad.

Mientras esto siga así continuaremos recibiendo llamadas a las diez de la noche para colocarnos cosas que no necesitamos y nos será imposible contactar con un servicio de atención al cliente medianamente decente.

La Chica del Espejo

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Por primera vez la imagen del espejo no me devolvía una mirada de desaprobación ; podía ver cómo mis ojos recorrían lentamente la figura que estaba frente a mí y la reconocióan como familiar, cercana y propia.

Era yo.

Era mi imagen la que se reflejaba y no podía negar que su visión no me resultaba, en absoluto, desagradable. El pelo mojado caía pesadamente sobre los hombros, dejando escapar tímidas gotas de agua que se aventuraban a resbalar sobre la piel hasta la zona del ombligo.

Las curvas de mi cintura aún permanecían ahí, pero ya no me resultaban extrañas; llevaban demasiado tiempo en ese lugar como para querer marcharse de pronto. Las caderas seguían siendo anchas, voluminosas además de redondeadas y continuaban en unas piernas cortas y torneadas para acabar en unos pies minúsculos en comparación con el resto. Sin explicación alguna esa chica del espejo me pareció hermosa, tan hermosa que deseé tocarla; y me acerqué lentamente, sin apartar la mirada de esos ojos que me observaban con una gran profundidad y en los que me veía reflejada como en un estanque sin fondo.

Una vez en frente suya, acaricié el espejo , pero su tacto era frío como el hielo. Tan frío que me quemó la punta de los dedos, y casi instintivamente me los llevé a los labios para humedecerlos y aliviarlos ; entonces me dí cuenta de la suavidad de esos labios.

Eran como de algodón, y sorprendida por el descubrimiento mordí el inferior de ellos con intención de retenerlo y alejarlo de las yemas de esos dedos que lo acariciaban insistentemente; en ese instante observé que además de suaves eran dulces como la fruta de verano.

Esos ojos no dejaban de mirarme; la chica del espejo me obsesionaba, la deseaba… nunca antes había deseado a un hombre de la forma en que la deseaba a ella, así que casi sin darme cuenta comencé a deslizar las manos por su piel, aún humedecida por la reciente ducha, y cada centímetro que avanzaba suponía una nueva e inesperada sensación. Nunca antes había tocado una piel tan suave como aquella. Y nunca nadie me había hecho estremecer de la forma en que esas manos lo hacían , eran unas manos expertas que conocían mi anatomía y se adentraban sin miedo alguno, aventureras, en cada rincón; subiendo a cada montaña y bajando a cada valle…

Ahora esos ojos me miraban con deseo…me miraban a mí.

No había nadie más…

Sólo la chica del espejo y yo…

Cerré los ojos y escuché con atención, para tratar de adivinar la presencia de alguien a quién no veía.

Nada…

Silencio…

Sólo mi respiración, que se hacía cada vez más profunda y entrecortada, acompañada por el rítmico latir del corazón, que se iba volviendo obsesivo.

Abrí los ojos y la miré lascivamente. La Chica del Espejo tenía los labios entreabiertos, las mejillas sonrojadas y comenzaba a sudar…

Entonces quise estar dentro de ella; ansiaba descubrir qué secreto guardaba en su interior la mujer que se presentaba ante mí.

Dudé apenas un instante pero al segundo siguiente dirigí mis manos hasta la parte baja de su vientre, y lentamente seguí bajando…bajé cada vez más…bajé despacio…sin prisa, pero con determinación. Deseaba saborear con mis dedos cada rincón de la suave piel que me separaba de su interior. Y me tomé todo el tiempo del mundo para acometer la hazaña.

Una vez dentro de ella todo fue como una explosión de mis sentidos, resultó algo mágico e inexplicable, tan fascinante que sentí cómo la Chica del Espejo y yo nos fundíamos en una misma persona; por primera vez me sentía en el interior de alguien en quién tenía plena confianza. Sabía de sobra que esas manos no me dañarían y me abandoné a disfrutar de cada movimiento que realizaban.

Podía oír mis propios gemidos y observar cómo mi aliento empañaba el espejo, mientras yo seguía navegando con mis dedos por el mar interior de aquella mujer, un mar que se extendía inmenso y en calma. Pero era una calma falsa y pasajera ya que a cada movimiento mío las aguas se revolvían más y más…Hasta que de pronto sucedió lo inevitable y todo desencadenó en un enorme ir y venir de olas tan intenso que todas las aguas allí contenidas tuvieron que escapar de tan minúsculo recipiente.

Entonces sentí resbalar aquel mar por la cara interna de mis muslos al compás que le imponían los rítmicos espasmos de mi interior. La sensación que me inundó ya me era conocida, si bien, nunca antes la había vivido tan intensamente.

Sin lugar a dudas aquel había sido el momento más erótico de toda mi vida y cuando apareció el olor dulzón que acompaña al sexo descubrí que la Chica del Espejo, esa que durante tanto tiempo me había sido autonegada, acababa de convertirse en el mejor de todos los amantes que tendría nunca.

Y esa Chica del Espejo no era otra sino yo.

Yo misma me había negado durante tanto tiempo que me era imposible encontrar esa parte de mí  que me faltaba en otra persona que no fuera ese reflejo.

Ya no tenía que buscar más.

Por fin encontré lo que durante toda mi vida había buscado.

Encontré esa parte de mí que me acepta y me ama tal como soy, que es capaz de disfrutar de mí misma sin necesidad de tener que buscar placer o cualquier otro sentimiento en un cuerpo que me sea extraño. Al fin y al cabo yo soy la persona que más daño puede hacerme, eso me lo enseñó el tiempo, y ahora el espejo me acaba de descubrir que también soy la persona que más me puede amar.

Miré una vez más a la Chica del Espejo y vi que aún mecía su pecho a un ritmo frenético.

Me acerqué a ella, hasta el punto de empañarla con mi respiración agitada.

Cerrando los ojos  besé sus labios dibujados en el frío espejo.

Aquel resultó el beso más cálido que, todavía hoy, puedo recordar; y sin separar apenas mis labios de los suyos musité dos palabras:

Te quiero…

No me iré sin decirte adónde voy

libro

Bah! una novelucha romántica!

Debo reconocer que eso fue lo primero que pensé. Ni siquiera me atraía de ella el hecho de llevar una sobrecubierta indicando que había sido un gran éxito de ventas, al fin y la cabo “Crepúsculo” y “50 Sombras de Grey” han sido best-sellers, y no son de mi agrado precisamente.

Me lo regalaron por mi 32 cumpleaños, los compañeros del curso de Arquitectura Interior, y me sentí en la obligación de leerlo, así que lo llevaba todos los domingos al mercadillo; y de nuevo entono el “mea culpa” al admitir que durante muchas semanas el libro simplemente fue peso muerto entre los trastos. Ahí estaba, sin pena ni gloria y yo no me animaba a abrirlo.

Finalmente me lancé, y después de montar los gatos de madera y las pulseras, me coloqué mi gorrita y me dispuse a leer.

ImagenEl libro me enganchó en ese momento pero lo justo. Me explico, durante el primer capítulo despertó mi curiosidad, ya que utiliza un anzuelo genial en las primeras páginas para que te preguntes “¿Pero esto cómo va a ser?”…y después, lamentablemente se vuelve aburrido. Por eso lo dejé arrinconado en una mesita auxiliar del salón. Ahí estuvo mucho tiempo, para recordarme que tenía que leerlo.

Pero me daba una pereza increíble…

Finalmente me puse en serio con ello en el tren. Decidí echarlo al bolso y lo ojeaba brevemente en los veintidós minutos que dura el trayecto desde mi casa hasta mi último trabajo. Entonces sí que conseguí que la historia me llegara, pero creo que más que la historia en sí, lo que me animaba a seguir adelante fue la ambientación de la novela.

Te cuento. Mi actual pareja es de origen francés por parte de madre y, a pesar de llevar ocho años juntos, sólo hemos viajado una vez, en navidad de dos mil doce, al país galo para visitar a su familia. Y ese viaje se produjo en el intermedio entre mi primer intento de leer el libro y el segundo.

En total estuvimos nueve días en Francia. La mayor parte del tiempo la pasamos en un pueblo pequeño llamado Ambleville.

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Calle principal de Ambleville.

Que más que un pueblo es algo parecido a lo que en España llamamos pedanía e incluso aún más; un nucleo rural diseminado, es decir, un montón de casitas que han ido creciendo sin ton ni son y que en la mayoría de las ocasiones no tienen muchos servicios alrededor. De hecho en Ambleville no hay tiendas, ni médico ni nada. Sólo hay una parada de autobús con unos horarios que hacen indispensable disponer de tu propio vehículo. Eso sí, cuentan con un castillo digno de películas de terror. Por desgracia el señor que se encarga de su cuidado estaba de vacaciones y no pudimos visitarlo.

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 Castillo del terror de Ambleville

Finalmente y gracias a mi suegra, pasamos dos noches en París. ¿Qué voy a decir de París que no se haya escrito ya? pues poca cosa, disfrutamos mucho de la estancia en un pequeño hotel en Montmartre e hicimos las visitas típicas. Como anécdota puedo contar que uno de mis primos lleva varios años trabajando y viviendo en París, y estuvimos hablando  por teléfono para poder vernos, pero entre los eventos propios de las fechas y que su familia política habían viajado desde Marruecos para visitarle, nos fue imposible concretar un día, así que lo dimos por imposible.

Pero a veces las casualidades ocurren, y justo el día que paseábamos por los Campos Elíseos, me encontré con él. Fue uno de esos momentos en los que piensas “de verdad París tiene que ser mágico”. Una pena que sólo pudiéramos disfrutar de la cuidad por dos días.

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Rue de la Huchette, cerca de Notre Dame

“No me iré sin decirte adónde voy” es de un escritor francés y está ambientado en París; además, si conoces la ciudad, el libro consigue transportarte perfectamente a sus calles y al ambiente. Sin duda es lo que más me gustó de él.

Por el resto, creo que la frase para definirlo sería: “El libro de autoayuda que quiso ser novela”. No deja de ser un libro de autoayuda, eso si, bien disfrazado, con un comienzo intrigante y un final atroellado propio, o copiado, del mismísimo George Lucas.

Foto principal: http://elmundoenlibros.blogspot.com.es/2012/06/de-todo-un-poco.html

 

Conchi

Su padre fue zapatero y ella adoraba a Manolo García, así que eso hizo la combinación perfecta para convertir esta canción en su favorita. Tanto adoraba al cantante que aún en época de quimioterapia, y en secreto, se escapó con una amiga para acudir a un concierto con su pañuelo en la cabeza. Conchi era así…pero empezaré por el principio.

Ayer hablando con mi madre, me contó algo que me ha tenido pensando desde entonces. De hecho hoy pensaba publicar algo sobre el asesinato de Isabel Carrasco, pero tengo que dejarlo para mañana.

La preñati tiene cáncer de mama. Está con quimioterapia y todo. No tenía ningún síntoma.

¿Entonces? – le pregunté – ¿cómo se ha enterado?

Ha ido a revisión porque llevaba varios días soñando con Conchi. Dice que en los sueños le insistía en que fuera al médico a mirarse el pecho.

Y ahora no puedo dejar de pensar en ella…

Mi madre dejó el colegio con once años, porque tras la muerte o el robo, imagino que nunca lo sabremos, de un bebé a mi abuela, ésta calló en una profunda depresión. Desde entonces mi madre se ganó la vida cosiendo, primero en talleres pequeños y posteriormente para alguna gran firma. Después de mi nacimiento ella dejó de trabajar y se dedicó a “sus labores”, hasta que le volvió a picar el gusanillo de ponerse delante de una máquina como años atrás.

Así conocimos a Conchi. Junto con José Mari, regentaban un pequeño taller en la barriada de mi abuela. Él se dedicaba al patronaje, diseño de los nuevos modelos y corte de las piezas; mientras que ella distribuía el trabajo entre las distintas mujeres que allí trabajaban. La preñati era una de ellas.

En esa época descubrí lo que era una remalladora, una máquina plana, e incluso una recubridora. Aunque durante toda mi vida había visto a mi madre coser, fue entonces cuando me picó el gusanillo y aprendí a hacerlo, más o menos de verdad, y digo esto porque aún hoy día ante el:

Mira mamá que falda lápiz más bonita me he hecho. Estoy super orgullosa, me queda divina!

Recibo como respuesta:

La próxima vez recuerda que primero tienes que coger el dobladillo y después cierras la rajita de detrás, para que no se te vea esto tan feo.

Descorazonador. Pero sé que lo hace desde el cariño, y que la sutileza no es de sus puntos más fuertes.

La vida, a veces, crea casualidades, o parece que tuviera algún tipo de plan pretrazado, porque resultó que Conchi había coincidido en un trabajo con mi madre y José Mari, estudió en el mismo instituto que mi padre, siendo además un gran organizador de guateques a los que, al parecer, y no podía ser de otro modo, mi padre era un asiduo.

Así que, como te puedes imaginar no fue difícil que la relación se estrechara en poco tiempo y entraran a formar parte de nuestra familia. De esa familia que no te toca al azar, sino de la que se elige con plena consciencia. De esa familia con la que no compartes lazos de sangre, sino lazos mucho más fuertes.

No era extraño que vinieran a casa a cenar cualquier día de la semana, incluso sin avisar, ni compartir cosas tan cotidianas como ir juntos al mercadillo o a algún mercado municipal para comprar pescado.

Ellos no eran pareja. Aunque algún affair tuvieron tiempo atrás. Y sus vidas diarias estaban formadas por una suerte de triángulo equilatero, de apenas unos cincuenta metros de perímetro, en el que los vértices, eran la casa de él, la casa de ella y el taller de confección. Este último, el taller, también se convirtió en un punto importante en nuestras vidas, empezando porque todas las reparaciones eléctricas  que hicieran falta allí las hacía mi padre, y pasando por el hecho de que si mi hermana o yo necesitábamos un vestido José Mari y Conchi se ponían manos a la obra y en la misma mañana lo tenías listo y te lo llevabas a casa. Incluso si querías podían coserte alguna etiqueta de las tiendas que les compraban las prendas para que pudieras decir que tenías un modelo exclusivo de alguna firma. Aún guardo el vestido que hicieron para mi graduación en el instituto, y a mi hermana, que estudió flamenco en el Conservatorio, le confeccionaron una impresionante bata de cola.

Entonces llegó el cáncer.

Todo empezó cuando ella notó que se le hinchó uno de los pechos, tanto que apenas podía mover el brazo. Fue al médico y le diagnosticaron una mastitis, motivo por el cual no le dio la mayor importancia, aunque el dolor continuaba y la hinchazón también.

Finalmente decidieron operarla para quitarle el “bultito” y que pudiera seguir con su vida normal y sin dolores. Pero cuando estaba en la mesa de operaciones, los cirujanos no tuvieron más remedio que realizarle una mastectomía. Nos llamaron a casa y resultó un drama, recuerdo que estaba en la cocina con mi madre y no podíamos dejar de llorar.

Es curioso que, aunque pueda salvarte la vida, a una mujer nos resulte tan doloroso el perder un pecho.

Eso sí. Los médicos dejaron el hueco por si ella más adelante decidía hacerse una reconstrucción. Y empezó la quimio.

Al principio se negaba al hecho de perder el pelo. Pero contaba que sufría unos dolores terribles cada vez que algo rozaba uno de sus cabellos y le explicaron que era a causa del tratamiento. Decía no poder apoyar la cabeza en la almohada para dormir. Y pensó que si lo tenía más corto le dolería menos. Fue a la peluquería y pidió que le pasaran la maquinilla al uno, y narraba que por más cuidado que ponía la peluquera, el dolor fue enorme y que a pesar de aquel martirio, continuaba sin poder dormir a causa de los dolores.

Mi hermana y yo nos hicimos con dos pañuelos preciosos, uno rosa y otro color turquesa. Eran de colores vivos intencionadamente además buscamos unos que fueran suaves al tacto. Y el siguiente domingo, después del fantástico arroz con leche que hacía José Mari, se los dimos y le pregunté si me dejaba intentar afeitarle la cabeza. Le prometí no hacerle daño y poner todo el cuidado del mundo, asintió tímidamente con la cabeza y tras poner carita de pena nos fuimos las tres al baño.

Junto con mi hermana, intentamos poner todo el humor posible a aquella situación, tirándonos espuma de afeitar entre nosotras, contando chistes y haciéndonos cosquillas, de forma que se convirtió en algo menos duro para ella, o eso queríamos pensar nosotras. Ahí estábamos las tres en el baño liadas con la espuma, la cuchilla y las risas. Sin contar con el enorme lío que nos hicimos al intentar colocarle el pañuelo, porque hoy día es muy fácil, te miras un tutorial en youtube y listo, pero hace como diez o doce años yo no tenía ni ordenador en casa. En fin, salió del baño con su pañuelo rosa en la cabeza, con más o menos gracia, y el resto de la familia la recibió en el salón entre aplausos y gritos de “Guapa”.

Tiempo después se compró una peluca fantástica, iba más arreglada con aquella peluca que con su pelo natural, y estaba guapísima con ella. Aunque no terminaba de acomodarse y se la quitaba a la menor oportunidad.

Conchi siempre fue una mujer fuerte y luchadora, de hecho, la historia completa de su marcha es una historia de lucha y fuerza. Superó la quimio, siempre sonriendo, y estuvo cinco años limpia.

Después volvió a encontrase mal y volvieron a diagnosticarla erróneamente. Tuvo la mala suerte de enfermar en las vacaciones de su oncóloga, y la doctora que la atendió le dijo que tenía neumonía y por eso le costaba respirar. Pero se equivocó. El cáncer había afectado al pulmón. Cuando empezó de nuevo con la quimio había perdido casi totalmente su capacidad pulmonar.

La última vez que le afeité la cabeza no pudo llegar desde su cama al baño sin perder el aliento, y fue incapaz de llevar la silla en la que se sentó. Aún así, ella se aferraba a la vida con todas sus fuerzas y con buen humor.

Le encantaba jugar al parchís y cuando perdía se enfadaba tanto, que en ocasiones le terminaba tirando “la teta de goma” (como ella la llamaba) a mi padre. Decía que pesaba mucho y en cuanto llegaba a casa ponía la teta encima de la mesa, o se la tiraba a alguien a la cabeza, aquello siempre me resultó cómico.

Mi hermana llegó a llamarla “la rubia más peligrosa del parchís”.

Conchi seguía enamorada de José Mari y, aunque el sentimiento no era mutuo, él adoptó el papel de sherpa. Le hacía la compra, la comida, la bañaba, le hacía compañía cada minuto y se encargaba de toda sus necesidades. Cerraron el taller y él trabajaba de conserje en una comunidad; en sus dos horas de descanso para comer, cogía el coche, conducía unos veinte kilómetros hasta casa de Conchi, le preparaba la comida y volvía al trabajo.

Desde luego él no sentía amor romántico por ella, pero existen muchos tipos de amor, y el que él le profería era quizá de los más grandes y fuertes que existen.

Mi madre la acompañaba a sus sesiones de quimio, ante la perspectiva de que a veces tenía que ir sola, y también pasó alguna noche que otra con ella en el hospital. Mi hermana y yo ayudábamos en lo que podíamos.

Los últimos días fueron los más duros. Tan sólo fueron ocho días, pero resultaron una auténtica angustia. Como decía más arriba, las personas con las que compartes lazos de sangre, tu supuesta familia, no es siempre tu familia real, y ves situaciones ante las que no puedes hacer nada. Yo conocía a Conchi, sabía que era una mujer fuerte y luchadora, sabía que ella conocía el hecho de que se marchaba, era plenamente consciente de ello, hasta el punto de solicitar la visita de un notario para dejar constancia de sus últimas voluntades. No entenderé nunca porqué la familia tomó la decisión de sedarla en sus últimos dos días sin consultar con ella. Conchi no habría querido irse así.

Durante esos ocho días recé más que nunca en mi vida; y siempre pedía lo mismo. Ante lo inevitable de la situación yo le pedía a Dios que ella se marchara en paz, que no dejara nada pendiente.

Y, si exsite Dios, creo que me escuchó.

El día antes de marcharse, estando José Mari en la habitación con ella, se despertó de la sedación; se sentó en la cama y le abrazó fuerte mientras le daba las gracias por haber cuidado de ella. Volvió a decirle que siempre había estado enamorada de él y se durmió de nuevo. Esta vez para siempre.

Y se marchó.

Ahora descansa a los pies de una higuera, en un campo al que solíamos ir los domingos. Allí fue donde pusimos sus cenizas mientras sonaba su amado Manolo García y leímos una carta que dejó escrita a modo de despedida.

Conchi fue la persona más fuerte que he conocido en mi vida. En casa nos seguimos acordando mucho de ella. Aún doce años después, una foto suya sigue presindiendo la cómoda de mi madre y, después de la conversación de ayer, puedo decir con certeza que los ángeles existen.

The Blower’s Daughter

A Lucía desde siempre le habían vendido la idea de que sus problemas desaparecerían al mismo ritmo que sus kilos de más, y que su felicidad crecería de forma inversamente proporcional a la circunferencia de su cintura. Pero era mentira.

Y no tardó en descubrirlo. Pasó un largo tiempo para conseguir entrar en aquella talla treinta y ocho que tanto ansiaba. Con el nuevo número marcado en sus pantalones y caminando a paso firme sobre sus tacones de aguja, pensaba que tendría a cualquier hombre a sus pies. Pero se equivocaba.

El mundo, es un sitio cruel para una chica que, a pesar de acercarse cada vez más a los treinta, sólo ha pasado por la cama de un hombre. Aquella relación no terminó muy bien, y para resarcirse, decidió volver a colgarse el cartel de disponible, menguando el tamaño de su cuerpo, que, como efecto secundario de su felicidad doméstica y cotidiana, se había estado inflando sin prisa pero sin pausa, a lo largo de casi seis años.

Aquella noche de junio salió de fiesta con algunas amigas, pero por más que lo intentaba, no conseguía sentirse agusto encerrada en locales de música machacona. Seguramente por eso solía hacer “despedidas a la francesa”, y en el momento en que la vibración interna de sus oídos le resultaba insoportable, simplemente hacía mutis por el foro y desaparecía. Odiaba sobremanera cuando intentaban convencerla de seguir en algún garito. Al fin y al cabo, pensaba, se sale para divertirse, y si uno deja de pasárselo bien, tiene todo el derecho del mundo a volverse a casa.

Así que como cualquier otro fin de semana, puso en marcha su escapada silenciosa, y cuando se encontraba a una distancia prudencial del local en cuestión envió un SMS a una de sus acompañantes.

Me marcho a casa, mañana me cuentas qué tal. Pasadlo bien. Besos

Lo justo para que no se preocuparan.

Caminaba con paso quedo hasta su coche. Apurando la última copa, que el segurata del bareto tuvo a bien verter en un vaso de cartón cuando le dio las buenas noches. En un momento dado del trayecto miró dentro del recipiente y llegó a la conclusión de que le quedaba más whisky que metros hasta su vehículo, le pareció un desperdicio deshacerse de su bebida y se sentó en un escalón a terminarla.

Hola

La sorprendió de repente una voz a su derecha.

Volvía a casa, te he visto y he sentido un flechazo. ¿Te importa si me siento?

Ella negó con la cabeza, así que el chico se sentó a su lado. El dueño de aquella voz era alto, rubio y de ojos azules. El típico hombretón de anuncio que nunca jamás sentiría ningún interés en Lucía, ella lo sabía, pero aquella noche, de repente, decidió dejarse querer por un rato.

En serio, al verte, ha sido como si algo me atravesara el pecho y he sentido la necesidad de hablar contigo. Quiero conocerte, quiero besarte, hacerte mía y despertar a tu lado cada mañana.

En este punto la chica no pudo contener una carcajada.

No te rías mujer, para que veas que te lo digo en serio voy a apuntar tu número de teléfono y te haré una llamada perdida ahora mismo para que tengas el mío. Para que no te preguntes mañana si te voy a llamar o no…porque pienso llamarte todos los días del resto de mi vida.

A ojos de Lucía, la situación se parecía cada vez más a un mal episodio de “Sexo en Nueva York”. Era plenamente consciente, o eso creía, de las intenciones del muchacho pero, no obstante, decidió seguirle el juego.

¿Cómo te llamas?

Preguntó, mientras trasteaba el móvil para apuntar el número de la chica.

Alicia

Mintió ella con descaro y seguridad, y pensó “mentir es lo más divertido que una chica puede hacer sin quitarse la ropa”, al tiempo que hacía lo propio con su teléfono.

Vente a mi casa. Hazme ese honor y déjame hacerte el amor toda la noche… Te juro que vas a ser el amor de mi vida…estas cosas sólo pasan una vez y hay que aprovecharlas.

Ella asintió, se levantó y le hizo un gesto para que le siguiera hasta su coche.

En cuanto entró en el auto empezó a besarla y a colar la mano por cada rincón que dejaba libre su ropa.

Durante el breve trayecto, él no paró de hablar de amor eterno y de prometer la luna y las estrellas para ella, como en cualquier buen telefilm de Antena3 que se precie. Lucía no mediaba palabra, simplemente se limitaba a sonreirle y a humedecer su ropa interior imaginando lo que pasaría después.

Y lo que pasó después fue breve pero intenso. El hombre no perdió el tiempo. Empujó a Lucía contra una pared nada más llegar a la vivienda, de manera que el abundante pecho de ella sentía cada gránulo de gotelé, y en el trasero disfrutaba del roce de su miembro, aún dentro del pantalón. La agarró del pelo para ladear su cabeza y dejar accesible el cuello, entonces la mordió con pasión. Todo le pareció tan racial a Lucía que se agarraba a la pared con ansia.

En menos de un minuto, entre besos y mordiscos, ya la había desnudado por completo y la llevaba en brazos al dormitorio. En ese momento ella volvió a pensar:

Mentir es lo más divertido que una chica puede hacer sin quitarse la ropa…pero es más divertido si te la quitas.

El joven le hizo el amor intensamente. Lucía perdió la cuenta de los orgasmos que él consiguió suministrarle, e incluso por un momento pensó que perdía el sentido de tanto placer que sentía. La mezcla del morbo, el alcohol y las mentiras la encendió como nunca antes, de tal manera que, por primera vez en su vida, tuvo la clara certeza de haber dejado un recuerdo húmedo. de olor dulzón y nada pequeño, de su disfrute en el colchón.

Cuando su amante vio la mancha, sonrió.

Me encanta que hayas dejado tu esencia en mi cama, ahora siempre olerá a ti. Gracias por regalarme este momento.

La besó tiernamente y se levantó dirección al baño. Ese fue justo el momento en que Lucía pensó “Se acabó la función”, se limpió con la sábana, y sin prisa, pero sin pausa, comenzó a vestirse para volver a su casa.

La sorpresa llegó cuando él volvió a la habitación completamente vestido, perfumado, peinado y engominado, mientras ella aún se estaba poniendo las medias. Y comenzó a hablar al tiempo que le iba alargando, prenda a prenda, toda su ropa.

Verás, Alicia, lo siento mucho…

Y le dio el sujetador…”Gracias”, respondió ella

…pero mi hermano me ha mandado un sms…

Le llegó el turno al jersey… “Gracias” , repitió Lucía

…y tengo que volver a la discoteca…

Después a la falda… “Gracias”, y ella sonrió al contestarle

…Al parecer ha tenido algún tipo de problema, pero es que no tengo dinero en casa…

Y por último al bolso… “Gracias”, susurró la chica sonriendo de nuevo

…¿te importa acercarme?…

Llegados a este punto, Lucía salió de la habitación en silencio, sin borrar la mueca burlona de su rostro, y consiguiendo con esto que él la siguiera.

Salieron de la vivienda, y aún en la misma puerta Lucía cogió el monedero, sacó los últimos cuatro euros que le quedaban tras la noche de juerga. Le dio un largo y húmedo beso a su acompañante y le puso las monedas en la mano, al tiempo que le decía.

Ten. Esto por el polvo y para que te cojas un taxi.

Dio media vuelta y se marchó.

Durante aquel instante, sólo se oyeron unos zapatos de tacón alejándose en la noche y un hombre llamando:

…¡Alicia!…¡Alicia!…¡Alicia!…

 

Otro libro libre

Hará cosa de un mes, estaba haciendo algo tan marujil como la compra con mi suegra, y manteníamos una conversación más o menos animada sobre libros. Llevo tiempo pensando en incluir una sección sobre libros que voy leyendo en el blog, porque me resulta agradable tener con quién comentar lo que voy leyendo y, por supuesto recibir recomendaciones de otros lectores, quizá esta semana me anime y la ponga. La cosa es que ella está leyendo un libro, siento no recordar el nombre, en que hacían mención a libros que se abandonaban en algún lugar para que otras personas los puedan coger y leer. A ella le pareció una idea fantástica, y debo reconocer que me sorprendió bastante, sobre todo, teniendo en cuenta que es adicta a los volúmenes nuevos, dice sentir una conexión especial con el libro al saber que es la primera persona en leerlo. Imagino que será algo así como “quitarle la virginidad a la obra”.

Sin embargo a mí, desde siempre me han encantando las librerías de segunda mano, las bibliotecas y los libros usados…Me encanta imaginar los libros como seres vivos, que ofrecen algo a cada persona que los posee y a los que les queda algo de mí después de leerlos. Creo que es, además una idea mucho más romántica, la del texto que va viajando y enriqueciéndose con cada mano que lo toca, de hecho, siempre que veo uno en la calle, tirado o abandonado, no puedo evitar el recogerlo…supongo que soy como la vieja de los gatos de Los Simpsons, pero con libros (más que nada también porque ya tengo una gata y mi chico no está dispuesto a que adoptemos más…sino imagino que también tendría más de un gato en casa). Si te fijas te sorprenderá la cantidad de libros que tira la gente…

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 Ejemplar de “Sonnica la Cortesana” de V. Blasco Ibáñez

que encontré en una cuba de obra.

La cosa es que lo que ella comentaba se llama “BookCrossing” y es un movimiento que tiene ya algunos años. Yo lo descubrí gracias a un compañero de trabajo de hace tiempo. El chico solía llevar una bandolera de la que colgaba un figurita de “El Principito“, me pareció tan original que se lo dije, entonces él me comentó que era como su amuleto porque fue el primer libro que leyó gracias al BookCrossing, y que desde entonces acudía a charlas literarias, además era miembro muy activo del grupo, liberaba muchos libros y también cazaba otros tantos.

Me picó la curiosidad y busqué información en Internet. Me encantó la idea, y estuve bastante tiempo fantaseando sobre liberar algún libro y dejarlo que siga su camino, pero debo reconocer que no he sido capaz de hacerlo. La única vez que me deshice de un libro, fue hace unos dos años porque cometí el error de comprar “Crepúsculo”, lo siento por los fans, pero para mí resultó infumable. De adolescente leía mucho y especialmente sobre vampiros, por aquel entonces no estaba de moda, y la verdad es que después de haber leído a Anne Rice, cualquier otro vampiro se me queda corto. En fin, el caso es que los vampiros fluorescentes y repetidores de instituto como que no me gustaron, y pasé por la librería de segunda mano más cercana a mi casa y lo cambié por “No digas que fue un sueño” de Terenci Moix. Indudablemente salí ganando con el cambio.

A día de hoy, la idea de liberar libros aún me atrae, y por eso me he animado a liberar mi primer libro. Y te voy a explicar un poco la dinámica. Para empezar hay que elegir uno de tu colección, cosa que no es sencilla; después de dar un par de vueltas por mi salón me he decidido por “Heidi” de Johanna Spiry, en primer lugar porque me encantó la serie de animación, tanto tanto, que aún cuando la reponen por las mañanas me quedo embobada delante del televisor, y en segundo lugar porque lo compré unas navidades en el Mercadillo de Nuevo Futuro, entonces me gusta la idea de compartir algo con lo que he ayudado a una obra benéfica.

El siguiente paso es imprimir las etiquetas que facilitan en la propia web. Yo he elegido dos modelos, una para poner en el lomo, y otra para poner dentro, porque me parece buena idea que la persona que lo encuentre tenga visible una de las etiquetas siempre, aunque el libro lo haya puesto entre los de su biblioteca particular.

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Una vez que tenéis las etiquetas impresas hay que registrar el libro y conseguir un código, para eso te dejo el enlace a la web. En cuanto te registres verás que es fácil seguir los pasos que van indicando.

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Y poco más, sólo falta poner las etiquetas en el libro y liberarlo. Como ves, además de las etiquetas de rigor, yo he añadido una de mi puño y letra, reconozco que no he sido muy original y que mi caligrafía es horrorosa, pero me apetecía dejar mi impronta.

Existen dos formas de liberación “En la jungla” o “Controladas”, éstas últimas consisten simplemente en dejarle el libro a alguien conocido, o enviarlo a alguien del foro que lo ande buscando, mientras que las liberaciones “En la jungla” consisten en dejarlo en algún lugar y esperar que alguien lo encuentre. El sistema te permite dar pistas e incluso la localización exacta donde vas a liberarlo, pero al no ser obligatorio, yo he optado por dejar esa parte en blanco, para que sea encontrado al azar.

Espero que quién lo encuentre lo disfrute y posteriormente vuelva a dejarlo en algún lugar de la cuidad para que de verdad sea un libro libre.