La Chica del Espejo

P7070254

Por primera vez la imagen del espejo no me devolvía una mirada de desaprobación ; podía ver cómo mis ojos recorrían lentamente la figura que estaba frente a mí y la reconocióan como familiar, cercana y propia.

Era yo.

Era mi imagen la que se reflejaba y no podía negar que su visión no me resultaba, en absoluto, desagradable. El pelo mojado caía pesadamente sobre los hombros, dejando escapar tímidas gotas de agua que se aventuraban a resbalar sobre la piel hasta la zona del ombligo.

Las curvas de mi cintura aún permanecían ahí, pero ya no me resultaban extrañas; llevaban demasiado tiempo en ese lugar como para querer marcharse de pronto. Las caderas seguían siendo anchas, voluminosas además de redondeadas y continuaban en unas piernas cortas y torneadas para acabar en unos pies minúsculos en comparación con el resto. Sin explicación alguna esa chica del espejo me pareció hermosa, tan hermosa que deseé tocarla; y me acerqué lentamente, sin apartar la mirada de esos ojos que me observaban con una gran profundidad y en los que me veía reflejada como en un estanque sin fondo.

Una vez en frente suya, acaricié el espejo , pero su tacto era frío como el hielo. Tan frío que me quemó la punta de los dedos, y casi instintivamente me los llevé a los labios para humedecerlos y aliviarlos ; entonces me dí cuenta de la suavidad de esos labios.

Eran como de algodón, y sorprendida por el descubrimiento mordí el inferior de ellos con intención de retenerlo y alejarlo de las yemas de esos dedos que lo acariciaban insistentemente; en ese instante observé que además de suaves eran dulces como la fruta de verano.

Esos ojos no dejaban de mirarme; la chica del espejo me obsesionaba, la deseaba… nunca antes había deseado a un hombre de la forma en que la deseaba a ella, así que casi sin darme cuenta comencé a deslizar las manos por su piel, aún humedecida por la reciente ducha, y cada centímetro que avanzaba suponía una nueva e inesperada sensación. Nunca antes había tocado una piel tan suave como aquella. Y nunca nadie me había hecho estremecer de la forma en que esas manos lo hacían , eran unas manos expertas que conocían mi anatomía y se adentraban sin miedo alguno, aventureras, en cada rincón; subiendo a cada montaña y bajando a cada valle…

Ahora esos ojos me miraban con deseo…me miraban a mí.

No había nadie más…

Sólo la chica del espejo y yo…

Cerré los ojos y escuché con atención, para tratar de adivinar la presencia de alguien a quién no veía.

Nada…

Silencio…

Sólo mi respiración, que se hacía cada vez más profunda y entrecortada, acompañada por el rítmico latir del corazón, que se iba volviendo obsesivo.

Abrí los ojos y la miré lascivamente. La Chica del Espejo tenía los labios entreabiertos, las mejillas sonrojadas y comenzaba a sudar…

Entonces quise estar dentro de ella; ansiaba descubrir qué secreto guardaba en su interior la mujer que se presentaba ante mí.

Dudé apenas un instante pero al segundo siguiente dirigí mis manos hasta la parte baja de su vientre, y lentamente seguí bajando…bajé cada vez más…bajé despacio…sin prisa, pero con determinación. Deseaba saborear con mis dedos cada rincón de la suave piel que me separaba de su interior. Y me tomé todo el tiempo del mundo para acometer la hazaña.

Una vez dentro de ella todo fue como una explosión de mis sentidos, resultó algo mágico e inexplicable, tan fascinante que sentí cómo la Chica del Espejo y yo nos fundíamos en una misma persona; por primera vez me sentía en el interior de alguien en quién tenía plena confianza. Sabía de sobra que esas manos no me dañarían y me abandoné a disfrutar de cada movimiento que realizaban.

Podía oír mis propios gemidos y observar cómo mi aliento empañaba el espejo, mientras yo seguía navegando con mis dedos por el mar interior de aquella mujer, un mar que se extendía inmenso y en calma. Pero era una calma falsa y pasajera ya que a cada movimiento mío las aguas se revolvían más y más…Hasta que de pronto sucedió lo inevitable y todo desencadenó en un enorme ir y venir de olas tan intenso que todas las aguas allí contenidas tuvieron que escapar de tan minúsculo recipiente.

Entonces sentí resbalar aquel mar por la cara interna de mis muslos al compás que le imponían los rítmicos espasmos de mi interior. La sensación que me inundó ya me era conocida, si bien, nunca antes la había vivido tan intensamente.

Sin lugar a dudas aquel había sido el momento más erótico de toda mi vida y cuando apareció el olor dulzón que acompaña al sexo descubrí que la Chica del Espejo, esa que durante tanto tiempo me había sido autonegada, acababa de convertirse en el mejor de todos los amantes que tendría nunca.

Y esa Chica del Espejo no era otra sino yo.

Yo misma me había negado durante tanto tiempo que me era imposible encontrar esa parte de mí  que me faltaba en otra persona que no fuera ese reflejo.

Ya no tenía que buscar más.

Por fin encontré lo que durante toda mi vida había buscado.

Encontré esa parte de mí que me acepta y me ama tal como soy, que es capaz de disfrutar de mí misma sin necesidad de tener que buscar placer o cualquier otro sentimiento en un cuerpo que me sea extraño. Al fin y al cabo yo soy la persona que más daño puede hacerme, eso me lo enseñó el tiempo, y ahora el espejo me acaba de descubrir que también soy la persona que más me puede amar.

Miré una vez más a la Chica del Espejo y vi que aún mecía su pecho a un ritmo frenético.

Me acerqué a ella, hasta el punto de empañarla con mi respiración agitada.

Cerrando los ojos  besé sus labios dibujados en el frío espejo.

Aquel resultó el beso más cálido que, todavía hoy, puedo recordar; y sin separar apenas mis labios de los suyos musité dos palabras:

Te quiero…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s