Vuelva usted mañana

mafalda

Me permito el lujo de copiar el título del artículo de Larra en que comentaba las expectativas de un extranjero, francés para más señas, que vistió nuestro país con ánimo de solucionar unos temas de herencia e invertir algún dinero, para contaros la amarga experiencia que puede resultar recurrir una multa…algo que en principio puede parecer un trámite sencillo, se convierte en un ir y venir sin sentido por administraciones y ventanillas…

En el mes de noviembre mi actual pareja y yo bajamos al centro y al más puro estilo Esperanza Aguirre paramos en doble fila por unos minutos. Sabíamos que sería una parada corta y bajo el abrigo de la noche nos vinimos arriba y abandonamos el coche a su suerte, durante un breve espacio de tiempo, con las luces de emergencia encendidas. Nuestra sorpresa llegó cuando al acercarnos al vehículo para irnos vimos un coche de policía que, como dice mi padre, con nocturnidad y alevosía, pasaba justo al lado, hacía una foto al nuestro y se marchaba. Evidentemente pensamos “multa al canto”, a pesar de que nunca nos llegó notificación alguna.

Imagen

Foto: www.beevoz.com

Pero pobres de nosotros que seguíamos con nuestras vidas normales, hasta que hace unas semanas, un famoso bufete de abogados tipo tarifa plana, llama a mi chico y le ofrece reclamar la multa. Previo pago de su minuta anual, evidentemente, pero la cosa no es esa,  sino ¿cómo consiguió este despacho toda la información necesaria para llamar directamente al dueño del coche y ofrecer su producto? Nos dijeron que habían dado con él mediante el BOP, así que lo consultamos y allí estaba retratado su NIF, la matrícula del coche, la calle y la fecha de autos, pero nada más; no sabíamos ni el importe ni el hecho concreto que constaba en la denuncia.

Como actualmente tengo las mañanas libres decidí hacerme cargo de retirar la denuncia y, bien pagarla o reclamarla en caso que pudiéramos hacer algo. Así que al día siguiente, jueves  10 de abril, para más señas, me levanté temprano y fui a Tráfico para informarme.

Me atendió un guarda jurado muy amable, que contaba con un montón de papelitos como el que os dejo en la foto.

dgt

Debo reconocer que al principio fue como una torta en la cara, en plan “me levanto temprano para venir aquí y me dan un papelucho con la web de tráfico. Menuda estafa”, pero más tarde me sumé al bien conocido “mal de muchos, consuelo de tontos”, pensando que, dada la cantidad de octavillas con que contaba este señor, seguramente no fui la única persona que se sintió estafada ese día.

Comentando la jugada con mi padre, me dijo que esa multa no tenía que recogerla en tráfico, ya que allí sólo están las que pone la Guardia Civil, y que la nuestra, al ser de la Policía Local, no me la entregarían allí. El pobre no tenía ni idea de dónde, pero sabía que ahí no.

Vuelta a Internet, averiguamos que la multa estaba en el Registro Municipal, y según aparecía en la web teníamos que ir al Ayuntamiento a retirarla. Visto esto, al día siguiente, viernes, vuelvo a levantarme temprano para ponerme manos a la obra.

Actualmente vivo en un pueblo turístico a unos  quince kilómetros de la capital, pero esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión, y la mayoría de las veces opto por el transporte público para bajar al centro, aunque aquel día anduve un poco perezosa y me llevé el coche.

Por supuesto, aparcar en el centro, resultó misión imposible. Dejar el coche aparcado cerca de tu destino en el centro es una aventura digna de ser escrita por Tolkien y dirigida por el mismísimo Peter Jackson, porque, claro, todo habría sido mucho más aburrido si Frodo hubiera ido en coche hasta Mordor para deshacerse del anillo. Eso sí, nuestro hobit, le hubiese dado, igualmente, un euro al gorrilla, porque no te pienses que por aparcar en las mismísimas puertas del infierno te vas a librar de darle un euro al susodicho.

Mordor1

Foto: www.auntirdepedra.com

En fin, opto por un aparcamiento municipal. Y me dirijo, ahora sí, al Ayuntamiento. Paso el cerco detector de metales, voy hasta la ventanilla de información y le cuento mi película, de intriga y suspense, al señor que atiende allí. El hombre no tenía ni idea de qué le estaba hablando y simplemente se limitó a darme otro papelito recortado (este era tan pequeñito que lo terminé perdiendo, y no os puedo poner la foto), con el teléfono y la web de Gestión Tributaria, donde según este señor podrían informarme.

Llamo al teléfono del papelito y la chica que me atendió, muy amable, por cierto, me dijo que la multa era de 30€, y que hasta el lunes teníamos plazo para pagarla, o recurrirla si era lo que queríamos. Tuvo la amabilidad de indicarme toda la documentación que necesitaba aportar ya que la denuncia no estaba a mi nombre, para que me atendieran y poder hacer todo el trámite. Y como había sido previsora y llevaba toda la documentación me dirigí directamente a este edificio. Previo pago de dos euros en el parking…

Me encanta que se reutilicen edificios históricos o emblemáticos de la ciudad para dar uso ciudadano, eso permite por un lado, mantener nuestro patrimonio, y por el otro poner al servicio del pueblo auténticas obras de arte, que ya tenemos, sin necesidad de tener que construir más de lo que necesitamos; pero ¿de verdad hace falta poner el servicio de Gestión Tributaria tan lejos del Ayuntamiento?,¿no se podía haber pensado otro uso público para ese edificio y poner los servicios municipales más centralizados? Odio el maltrato al ciudadano…

Una vez que llegó mi turno, en primera instancia tuve que sortear el hecho de que mi chico tiene el DNI caducado desde hace más de un año, me escudé diciendo que tenía cita para renovarlo dentro de un par de meses, y parece que la historia funcionó. Cuando conseguí que me diera la multa le pregunté dónde la habían notificado por correo; ya que nosotros no teníamos noticia alguna y, si no llega a ser por los abogados de la tele no nos habríamos enterado; ella muy amablemente me contesta – Por la Ley de Protección de Datos no puedo darte esa información, si quieres dime dónde vivís y miro si coincide. Como me pareció una respuesta más o menos aceptable le di nuestra actual dirección para que lo comprobara en su base de datos. No coincidía, cosa que ya supuse, pero la sorpresa llega cuando de repente deja de importarle la Ley de Protección de Datos y me pregunta – ¿Se la cambio?

OLÉ, OLÉ y OLÉ ella y su ley de “mis cojones al viento“. Resulta que no puedo consultar dónde vivía mi pareja antes en la base de datos municipal, pero, sin presentar ningún documento escrito por él, ni nada que nos vincule a ambos oficialmente, puedo cambiarlo de vivienda. Atención señoras!!! Nunca fue más fácil echar al marido de casa…Ténganlo en cuenta.

En fin, que visto lo visto con el DNI caducado, supuse que sería mejor pagar los 15€ de la multa con el descuento, que andarme de rollos reclamando y demás; así que voy al banco. Eran ya casi las doce y media del medio día, si me hubiera ido en tren en lugar de llevarme el coche no habría podido hacer nada de nada, que todo hay que decirlo…

Después de aguantar una cola enorme, llego a la ventanilla del señor del banco y ¡sorpresa!, me espeta en tono chulesco:

– Las multas sólo se pueden pagar los martes y los jueves y hoy es viernes.

A lo que le contesto.

– Ya, pero si usted mira los plazos, el último día que tengo para pagarla con descuento es el día 14, que tampoco es martes ni jueves, sino lunes, y quiero pagar solo la mitad de la multa.

El señor del banco parecía una teleoperadora bien entrenada, y me repite:

– Las multas sólo se pueden pagar los martes y los jueves y hoy es viernes.

– Verá usted – suspiro – quiero pagar la multa con descuento, y todos los señores que tengo detrás mía no tienen culpa de que el ayuntamiento no me haya hecho llegar la multa a mi casa, y mucho menos tienen la culpa de que hoy no sea ni martes ni jueves, sino viernes, y van a ser los perjudicados de que yo me quede aquí plantada hasta que usted me cobre la multa o el banco cierre. Usted verá lo que hace.

Parece que este argumento consiguió convencer al señor banquero, y dio por zanjada la cuestión. Finalmente pagué la multa con la consiguiente charla de mi pareja sobre por qué la había pagado en lugar de presentar el recurso para recurrirla, a lo que no pude aguantarme y le contesté:

– Para reclamaciones, vuelva usted mañana.

Foto principal: latortugademafalda.blogspot.com 

Autor: Quino

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