Sobre mi derecho a decidir

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Para empezar, debo reconocer que desde un principio me propuse no opinar al respecto de la modificación de la ley del aborto, pero finalmente me encuentro tan bombardeada que sino opino exploto. Sobre todo porque me parece que, para variar, somos unos extremistas, somos el país del blanco o el negro, cuando en realidad existen una gran cantidad de grises que quizá sean lo más apropiado. Así que todo, o la gran mayoría, de lo que he leído en Internet sobre el tema son opiniones llevadas al más difícil todavía: aborto libre sin límite o bien prohibición total y vuelta de los viajes a Londres o a Portugal, que sería la versión más hipster y actualizada, para quitarse el bombo de encima.

Un dato innegable es que toda aquella mujer que desee abortar, y lo desee más que nada va a hacerlo. Ya sea mediante el método del viaje a otros países o mediante el rudimentario método del perejil ¿cuál es el problema entonces? pues que, aunque no lo diga el link que os he copiado, el perejil puede producir hemorragias, de hecho una compañera de la fábrica donde trabajaba mi madre de adolescente lo hizo en los baños, para que no la pillaran sus padres en casa y tuvo una hemorragia tremenda allí mismo. No sé cómo terminó la historia, la verdad, pero lo que sí sé es que desde luego es inaceptable el hecho de que en estas fechas, y en la Europa del Bienestar una mujer sufra una hemorragia en el baño de su trabajo por practicarse un aborto con perejil, con una aguja de ganchillo o cualquier otro método casero, que “haberlos haylos” , y eso no lo puede discutir nadie.

Por tanto, una vez sentada esta base, incluso desde el prisma más facha ¿es mejor perder a una persona o a dos?,¿o es que la única respuesta posible a esta pregunta es el paternalista, y ya bien conocido “porque yo lo digo”?, y es que parece que nos gusta demasiado poner, con perdón, los cojones sobre la mesa, y siempre hay que hacer, decir o sentir lo que manden “los santos cojones” de otro; pero ahora parece que las cosas ya no se hacen, o no queremos hacerlas por cojones y se alzan muchas personas dándole voz también a los coños, que después de todo son ellos los que paren y, por muy modernos que seamos, son ellos los que tienen que asumir al futuro bebé como una realidad ineludible y perpetua en su vida.

Dicho todo esto doy la impresión de ser una firme defensora del aborto ¿a qué si? Pues no, no estoy a favor del aborto señores, pero considero que mi realidad, mi vida y mis valores no son universales y por tanto hay que ser consecuentes y adaptar las leyes para cubrir una demanda social real. Personalmente no me gustaba la ley anterior y no me gusta la ley actual, porque no me gusta que haya que buscar una trituradora, si han leído bien, para poder deshacernos de los huesos de un feto ya formado, ni me gusta que mujeres mueran desangradas por hacer barbaridades en la intimidad de su baño. Creo que soy una persona consecuente al decir que ambas leyes necesitaban una reforma que se adaptara a la realidad y pienso que mucha gente estará de acuerdo conmigo.

Es necesaria una buena educación sexual, esa que muchas veces se niega a los niños por dogmas de fe o ideologías diversas, y siempre digo lo mismo; en este campo un embarazo es el menor de los males, pero si no se educa a los jóvenes de forma responsable con respecto al sexo, éste se convertirá para ellos en un deporte de riesgo.

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Foto: http://infraweb.creatuforo.com/fotografias-impactantes-para-tomar-conciencia-18-tema736.html

Contraer el SIDA, aunque ya casi se ha convertido en una enfermedad crónica más que mortal, no es ninguna tontería, ni las enfermedades de transmisión sexual no son un mal menor, y además sepan ustedes que la abstinencia no es una opción, por mucho que les guste a algunos. Sería bueno contar con una asignatura, o parte de alguna, que incluya salud sexual en los centros educativos y que sea obligatoria, si repito OBLIGATORIA, aquí los sectores más fachas se nos echarían encima, e ineludiblemente lo compararían con la religión “¿Si la religión no es obligatoria cómo lo va a ser una asignatura de contenido sexual?” dirían. Pues muy fácil, usted reza en su casa, su iglesia o en su templo y eso no compromete a nadie, pero su hijo puede terminar en la cama con algún familiar mío, y créame, en esa situación, lo deseable es que ambos usen métodos anticonceptivos y tengan los pies sobre la tierra; hablamos de educación en salud sexual, no de juntarse a ver películas porno en el instituto. Con una buena educación sexual nos quitaríamos de encima gran cantidad de embarazos no deseados, que a nadie se le escapa que muchos de estos tienen lugar durante la adolescencia ¿verdad?

Pero basta con leer las instrucciones de cualquier método anticonceptivo para darnos cuenta de que también fallan, según el prospecto de mi píldora sólo dan un 99% de eficacia así que, si las cuentas no me fallan cada vez me acerco más peligrosamente al número cien y tocará embarazo… Bromas aparte, fallan, y también es algo contra lo que no se puede hacer nada, así que sin comerlo ni beberlo podemos encontrarnos también ante un embarazo no deseado habiendo tomado todas las precauciones del mundo, ¿qué hacer entonces? pues lo lógico es poder tener opciones:

Opción a seguir adelante y conseguir ayudas, ya que ninguna mujer debería abortar por el simple motivo de no poder sacar adelante a sus hijos, tendríamos que disponer de un sistema que permita que la vida prevalezca sobre el dinero; opción a abortar dentro de unos plazos lógicos y dentro de la seguridad de una clínica y un sistema médico adecuados; y opción ¿por qué no? a dar a tu hijo en adopción, ¿acaso no existirán mujeres que estén contra el aborto pero no quieran ser madres? quizá esas mujeres serían la respuesta a muchas otras que tienen que tramitar adopciones internacionales, ante la falta de un plan nacional de adopciones; pero es que volvemos a lo mismo, o no se dan niños en adopción o directamente los robamos a sus madres.

Yo personalmente no abortaría, salvo en caso de malformación o que estuviera mi vida en peligro. Pero eso es lo que YO haría, no quiere decir que todas las mujeres del país tengan que hacer lo mismo que yo, ni miraré mal a mi vecina porque me diga que ha abortado, cada cual debe tener la opción de decidir qué hacer y hacerlo de forma segura, lógica y ética. ¿Mis motivos? bueno, considero que nadie sabe realmente cuándo una persona comienza a serlo, y ante la duda siempre he dicho, y sigo diciendo, que prefiero dar un hijo en adopción a otra familia que lo quiera y lo saque adelante a matarlo; porque para mí sí que es un asesinato. Pero es MI visión y quizá esté equivocada; aún así respeto, como dije al principio, que mis valores y mi realidad no son los mismos que los de mi vecina; quizá ella considere que un cigoto no es una persona y sí que lo es un feto de cuatro meses pero ¿quién tiene razón? a día de hoy nadie, y cada uno se posiciona según su propia moral le dicte, el día que tengamos una respuesta a este dilema quizá estas decisiones sean más fáciles de tomar, pero a día de hoy nadie sabe a ciencia cierta qué es eso que nos hace humanos ni desde cuándo lo tenemos; y quién diga lo contrario miente, quien dé cualquier opinión al respecto no está haciendo más que eso: dar su opinión, y ésta es tan válida como la tuya, la mía o la de mi vecina.

No tenemos que pensar igual, pero desde luego todos debemos tener las mismas garantías, y hay que proteger la salud de muchas mujeres desesperadas que pueden llegar a cometer verdaderas atrocidades por salir de una situación que les arruinará la vida. Tenemos que dar cobertura a muchas madres que quieren serlo pero tristemente por su situación económica no pueden. Tenemos que crear un plan de adopciones nacional que funcione correctamente. Tenemos que implementar la educación sexual obligatoria. Y tenemos que reformar la ley del aborto de nuevo, incluyendo plazos lógicos, morales y éticos que, y aquí sí me mojo, excluyan tanto las trituradoras como el perejil.

Una cosa más. Dame tu opinión pero no trates de cambiar la mía. Gracias.

Foto principal: embarazo10.com

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