Contradicciones

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En primer lugar me gustaría dar las gracias a todas las personas que leyeron mi última entrada “No dirán que no lo intenté“, muy especialmente a quienes se tomaron la molestia de dejar algún tipo de comentario; fuera del tipo que fuera, porque el simple hecho de publicar el comentario ya supone un mínimo esfuerzo, y entiendo que tampoco todo el mundo puede estar de acuerdo conmigo ni compartir mi opinión. De nuevo gracias. En ningún momento pensé en llegar a más de quince mil visitas con tan sólo dos publicaciones en el blog, pero supongo que es uno de los efectos secundarios de utilizar un medio tan imprevisible como Internet.

Lo que sí me quedó claro es que muchas personas han pasado por situaciones como las que yo describía, y que a día de hoy, me parece aún más increíble que este tipo de “empresas”, por llamarlas de alguna forma, puedan seguir funcionando impunemente. Hacen clara referencia al refrán popular “con ayuda del vecino mató mi padre un cochino”.

Mientras leía los comentarios y contestaba alguno de ellos vi una noticia en televisión que llamó mi atención. Se trataba de un grupo de soldados israelíes que se habían apuntado a una fiesta con el enemigo, y bailaban con ellos el archiconocidísimo Gandalf Style. Imagino que si esto hubiera ocurrido hace veinte años habría pasado desapercibido, sin pena ni gloria, vamos, pero hoy en día, en la era de la comunicación, por desgracia para los soldados quedó una prueba de su traición que, como no podía ser de otra forma, terminó en Youtube. Al hacerse público el suceso fue calificado de “máxima gravedad” según reza la noticia. Además al parecer, según creo recordar del noticiario, han suspendido en sus funciones a los soldados.

Vaya por delante que desconozco la mayoría de la información sobre el conflicto entre israelíes y palestinos, y que tampoco voy a hacer demagogia del hecho, cada uno que saque sus propias conclusiones. Pero, pienso, que es algo que ya dura demasiado tiempo y que quizá, por qué no, los gobiernos deberían ir pensando en dejar de sacrificar a su pueblo. Seguramente los que luchan ahora poco tienen que ver, incluso en su forma de pensar, con los que iniciaron el conflicto, e imagino que, fundamentalistas aparte, la mayoría del pueblo desea la paz; de hecho si tan grande fuera el odio entre ellos a estos soldados no les hubiera dado tiempo a empezar a bailar y la noticia habría sido otra.

De todas formas ya digo que no tengo la suficiente información como para tener una opinión bien formada sobre este tema, pero lo que sí digo es que me hizo pensar en la cantidad de contradicciones en las que caemos en nuestro día a día, y ni nos damos cuenta.

Otra noticia que me hizo pensar en ello fue la comentada actuación de Hannah Montana, perdón digo Miley Cyrus en los últimos premios MTV. Vale que la actuación de la chica distaba mucho del buen gusto, pero nos quedamos con su bochornoso espectáculo y nadie se ofende por la letra de la canción de Robin Thicke. Entiendo que por estas latitudes es normal, puesto que contamos con la dificultada del idioma, pero se ve que a nadie que hable inglés le parece mal una canción que diga cosas como “eres la perra más caliente del lugar” o “tenía una perra pero no tan mala como tú”, y se sirva de señoritas “en tetas” como reclamo. Me van a perdonar pero simplemente me parece reggaeton edulcorado y cantado en falsete, mientras lo de la Montana no deja de ser una chiquillada y, en el fondo, efecto secundario de su deseo de abandonar su empalagosa imagen Disney; cosa que intenta hacer navegando a medias entre la imagen de Lady Gaga y la Madonna de “Erótica“, aunque sin mucho éxito, la verdad; y es que “la ambición rubia” es inimitable…

Imagino que nuestra ex-estrella infantil encontrará su sitio tarde o temprano, pero a sus veintiún años estará viviendo una adolescencia tardía, debido a que no podrá haberlo hecho en su momento “por exigencias del guión”. De todas formas, por motivos derivados de mi propia naturaleza, desconozco el lado masculino, pero la adolescencia, e incluso el día a día de una fémina occidental dista mucho de ser sencillo. Pasamos la vida intentando encontrar un punto medio que nos permita sentirnos aceptadas por la sociedad, y por las otras féminas, además de simplemente vivir con cierta comodidad. Claro ejemplo de ello son los zapatos de tacón alto, claro invento de Tomás de Torquemada pero ocultado por la industria zapateril, pues sería mala publicidad para el producto. Y es que por miles y miles de tutoriales que veas en Internet sobre cómo andar con tacones hay una verdad absoluta: LOS TACONES DUELEN, y si por desgracia, como es mi caso, andas pasadita de peso: LOS TACONES DUELEN Y MUCHO.

Pero no pasa nada, está todo pensado: primero metes los tacones en el congelador con una bolsa de agua dentro para que ensanchen un poco, luego les pones crema hidratante por los bordes para que estén más blanditos, también está el truco de darles con una cuchara a estos mismos bordes. Si la suela resbala puedes rallarlos con unas tijeras o un cuchillo, y si lo que resbala es el interior pues le pones laca del pelo y listo. Si aún así te siguen pareciendo insoportables pues te compras unas plantillas de silicona y arreglado. Y digo yo ¿no es más fácil que simplemente desaparezcan de nuestro armario? pues no, porque favorecen la lordosis y se ve que, cual gatas en celo, no podemos renunciar a ello. Algo parecido ocurre con los maquillajes, la mayoría de la publicidad en torno a este producto hace referencia a que “no se nota”, “queda natural”, “elimina el efecto máscara” y un largo etcétera… Vamos a ver la lógica del asunto: si me gasto veinte euros en algo que me voy a poner, pero no tiene que notarse que me he puesto ¿no será más barato no ponerme nada? además, por supuesto, de más sano para mi piel. ¿Y qué decir de las cremas “anti edad”? señoras lo único realmente eficaz contra la edad es dejar de cumplir años, así que quizá James Dean tenía razón “vive rápido, muere joven y deja un bonito cadáver” sin arrugas, of course.

Realmente, como es fácil imaginar, nunca he sido una chica coqueta ni presumida, para desgracia de mi madre y mi suegra, de hecho creo que siempre he sido una incomprendida entre las de mi mismo sexo. Recuerdo que me miraban con cara rara en el instituto cuando confesaba leer sobre vampiros, jugar al rol y videojuegos. Ahora, está de moda y, todos los adolescentes leen sobre vampiros, ellas más que ellos creo. Pero para mí, después de haber leído a Anne Rice y haber disfrutado su universo cuasi victoriano, los vampiros crepusculares y fluorescentes se me quedan cortos; además si fueras un vampiro y tuvieras toda la eternidad ¿de verdad que volverías al instituto año tras año?¿no crees que se trata simple y llanamente de otra contradicción más?

Entre los valores que aprendí y cultivé desde la infancia estaba el rechazo a la superficialidad y al consumismo, imagino que también es herencia de una larga etapa dentro de la parroquia del barrio: canté durante muchos años en el coro de la iglesia y asistía regularmente a misa y catequesis, hasta que cierto día descubrí “el lado oscuro” y divertido de la vida y me marché. Pero, ya lo dice el refrán: “el que tuvo, retuvo” y algo siempre queda; queda el rechazo a las personas que se miden por el físico por encima de su calidad humana, por las personas que no saben ver más allá de tu ropa o tu calzado, por quienes se creen con derecho a juzgar que debes maquillarte a diario o dejar de usar tus vaqueros favoritos, por quienes son simples sacos de carne y hueso sin sentido, sin relleno y sin motivo alguno para vivir que la simple y efímera belleza.

En mi entorno cercano he oído comentarios del tipo “no me gusta Rosana porque no es femenina, es que parece un hombre”, y tras eso hacer zapping y cambiar de canal. Pero es que Rosana no es modelo, es cantante, y no tiene que parecerte guapa sino cantar bien y transmitirte un mensaje con sus canciones. Tan sólo tiene que emocionarte cuando dice cosas como “llegarás cuando vayas más allá del intento” o “sólo pueden contigo si te acabas rindiendo, si disparan por fuera y te matan por dentro”. Dudo mucho que Rosana pretenda ganar ningún concurso de belleza.

Y sinceramente prefiero esto:

A esto:

Por muy femenina y muy mona que sea la chica. Pero bueno, cuestión de gustos…

Porque la belleza es efímera, se acaba,  se apaga y te convierte en Narciso. Cuando el cuerpo se marchita lo único que queda es la persona, y parece que cada vez más nos negamos a envejecer y usamos y abusamos de métodos como la cirugía, justificando que “me hacía falta porque tenía muchas arrugas”, poniendo a riesgo nuestra salud… dará igual que termines convertido en un monstruo, por lo menos serás un monstruo sin arrugas.

Y yo me pregunto ¿qué tienen de malo las arrugas? son simples huellas de momentos y risas pasadas en nuestro rostro, y nosotros nos empeñamos en borrarlas…qué poco sentido tiene…

Foto: www.lagomerasemueve.com

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